jueves, 22 de enero de 2015

Los candidatos independientes

La Madeja del Gato (electoral)
Madeja #290
Por Christopher Vergara

La gran panacea en estos días para algunos ciudadanos ilusos y algunos medios perversos son las candidaturas independientes que la ley electoral permite por primera vez a nivel federal y en muchas de las entidades con proceso electoral concurrente. 

Desde hace años, cuando el farsante de Jorge Castañeda empezó a prometer el oro y el moro con las candidaturas independientes, ha ido creciendo una suerte de opinión positiva a las mismas partiendo del supuesto de que al estar desligados de los partidos políticos, aquellos personajes que sean electos legisladores o ejecutivos tendrán un 'compromiso real con los electores y sus ciudadanos' antes que con los 'perversos partidos políticos que nos han sumergido en su partidocracia'. 

Siendo honestos gente, las candidaturas ciudadanas no van a resolver nada, no van a ser la herramienta de transformación que termine con la partidocracia, no van a generar en automático mejores políticos, mejores legisladores y mejores gobernantes y mucho menos van a lograr terminar con la crisis política y social que vivimos actualmente. 

Incluso se podrían presentar efectos adversos: las candidaturas ciudadanas generan distorsiones en los sistemas políticos como son un aumento en la personalización de la política (es decir, que la política se definan por personas y no programas como en algunas democracias latinoamericanas), la intromisión de poderes fácticos (porque serán independientes de los partidos políticos pero no de intereses particulares a los que sirvan, estén ligados o busquen congraciarse) e incluso el siempre latente riesgo de tener o improvisados políticos o cascajo político. 

Este último punto ya lo estamos viviendo: o aquellos que buscan ser candidatos son una completa bola de inexpertos e ignorantes (de la política y en ocasiones de la vida) llegando a casos de caricatura como la probable postulación de un dúo de payasos rumbo a la Presidencia Municipal de Guadalajara (si, me refiero a ustedes Lagrimita y Costel) o son un completo caso de cascajo político, de políticos que han pasado por varios partidos y como ninguno le quiere seguir sus juegos, buscan repetir ellos y tres locos que los aprecian en su nueva aventura, sin ir más lejos ahí está Demetrio Sodi intentando recuperar la delegación Miguel Hidalgo o el siempre presente caso de Jorge Castañeda, maestro del cascajo político. 

Las candidaturas independientes son además una ilusión porque parten de supuestos totalitarios donde quien es electo tiene absoluto poder de decisión (estamos eligiendo legisladores o gobernantes, no reyes). Aquellos candidatos independientes que lleguen al Congreso no podrán hacer nada por si solos, necesitaran contar forzosamente los votos de otros legisladores, incluso y siguiendo la misma naturaleza humana esos legisladores terminarán agrupandose en 'asociaciones' que serán simples y llanas fracciones sin el título de un partido que los respalde. 

Peor aún, gobernar no es como en los tiempos del PRI decir la hora que uno quiere que sea. Gobernar es una compleja tarea que implica interactuar con diversas fuerzas (factores reales de poder) que se hallan en constante tensión y choque. Esas fuerzas van desde los electores pasando por grupos económicos, sociales y políticos. Son ecosistemas políticos de gran diversidad y complejidad. La labor de gobernar es muy ingrata además porque las decisiones trascendentes habitúalmente significan generar perjuicios para todos (también beneficios, pero esos siempre son ignorados). 

Por eso nacen los partidos políticos, por eso se agrupan. Porque las personas, así tuvieran la calidad ética y humana más alta de la existencia, no pueden por si solos realizar una tarea que por su misma naturaleza implica una cesión de principios y una capacidad de negociación donde todos deberán tener ganancias pero también perdidas. La política es una arena sórdida que desnuda la rudeza de la naturaleza humana. 

Más allá de seguir creyendo en utopías de candidatos independientes montados en unicornios de colores que nadan en ríos de colores, es necesario repensar nuestra relación con los partidos políticos, porque ellos son la clave para que cualquier democracia opere de manera razonablemente adecuada. Los partidos políticos por definición son esos aglutinadores o acumuladores de intereses y esas correas de transmisión de intereses de los ciudadanos hacía la acción de gobierno. 

Si, nuestro sistema está jodido porque el primer partido serio que se funda en este país (el Revolucionario Institucional) jamás nació con este espíritu sino con el de ser un partido paraestatal que encausara a los factores de poder dominantes tras la revolución (donde y pese a muchos sectores 'populares' de los que presumiera, los ciudadanos no jugaban un rol activo) y si, los otros dos polos políticos principales hoy en día están hundidos en sus propios vicios y defectos (por un lado la naturaleza esencialmente elitista, clasista y reaccionaria de Acción Nacional y por otro la constante amenaza de ruptura y las radicales diferencias ideológicas internas de la izquierda)  pero eso no quiere decir que debamos tirar el sistema político a la basura y ponernos a elegir candidatos independientes. 

Algo que la población mexicana aún no ha entendido es que la política es una labor de corresponsabilidad entre ciudadanos y políticos. Ergo, los ciudadanos también somos corresponsables de los partidos políticos (particularmente pienso que los partidos -corruptos, mezquinos y todo lo que son- reflejan a la propia sociedad, pero tema es aún más espinoso de tratar). Si los partidos en su estado actual están alejados de la visión que de ellos debería tener la ciudadanía, es labor de la misma, indicarles cual es la visión que los ciudadanos quieren para los partidos. 

El voto es la manifestación primera de esto, pero no debe ser la única. Deberán existir otros caminos, entre ellos, aquel -que los Dioses nos perdonen- hacernos y ser políticos. Y no solamente buscar rescatar los partidos que existen, sino incluso crear más. Además de una tarea interesante, ahí se verá que tan fácilmente (o no) los ciudadanos se alejan y no cometen esas prácticas que tanto le critican a los 'políticos'.

Los candidatos independientes no resuelven o destruyen la 'partidocracia', los ciudadanos, transformado el sistema de partidos al adueñarse de ellos, terminan con sus vicios. 

Porque esencialmente todas las democracias modernas son partidocracias, otra cosa es que las sociedades hayan fracasado en que sirvan a sus intereses. 

Y en la próxima madeja: Los candidatos de Morena al GDF.

jueves, 15 de enero de 2015

Como acabar con los chapulines electorales

La Madeja del Gato (pre-electoral)
Madeja #289
Por Christopher Vergara

En estos días la noticia más socorrida por los medios de comunicación ha resultado ser lo que Excélsior ingeniosamente llamó 'la plaga de chapulines que invade la ciudad de México', la cual básicamente se refiere a todos los diputados locales y federales así como jefes delegacionales (mayormente perredistas dado que son quienes detentan mayor número de cargos) que están a días o semanas de solicitar licencia definitiva al cargo en busca de una nueva candidatura hacía un cargo similar (ya saben, irse de Donceles a San Lázaro o viceversa o buscar alguna jefatura delegacional).

Siguiendo el discurso anti-política que de manera sistemática llevan sosteniendo desde hace años, lo que uno lee por aquí y por allá son quejas, berrinches y reproches hacía los legisladores. Que si son una bola de vividores, que si no piensan en el pueblo, que si nada más están en los cargos para saltar de aquí a allá, que habrían de prohibirse las licencias y una sarta de sandeces propias de quienes están manejando un discurso parajodicamente antidemocrático. 

Estas críticas tienen un punto de razón: efectivamente está mal que los legisladores o jefes delegacionales no completen el periodo para el cual fueron electos. Hasta ahí su análisis es adecuado, todo lo demás que señalan es verborrea y bilis mal encaminada. El problema de los chapulines básicamente es consecuencia de dos de nuestros más funestos problemas que arrastramos como consecuencia del régimen príista, por un lado la prohibición de la reelección y por otro lado el opaco ejercicio del poder público que va acompañado de una natural desconfianza hacía la clase política. 

¿A qué me refiero? a que si no estuviera prohibida la reelección y a que si no se forzara a los políticos a abandonar sus puestos para hacer campaña otro gallo nos cantaría. 

Hablar sobre el tema de la reelección resulta ciertamente repetitivo. En principio porque la reelección al menos respecto a legisladores y jefes delegacionales o ayuntamientos es un tema al que eventualmente llegaremos en 2021 cuando la reelección empiece a ser ejercida (ahí será interesante ver que nuevas bilis derraman los medios contra quienes osen atentar contra el sagrado principio de la Revolución Mexicana). 

Más interesante es el segundo aspecto, que María Amparo Casar atinadamente llama 'castigar la legítima ambición política'. ¿A qué se refiere? Simple y llanamente que hemos llegado al punto absurdo donde cualquiera que intente hacer carrera política de inmediato tiene sobre si toda una decena de calificativos (corrupto, ratero, vividor, mediocre, etc) y peor aún, que sus intentos por construir una carrera política se ven obstaculizados por normatividades rígidas que exigen absurdos y medios de comunicación (y ciudadanos influenciables) que no buscan quien se las hizo, sino quien se las pague. 

No me malentiendan, no quiero decir que los políticos sean unas blancas palomas que son víctimas de los medios. Realmente si son víctimas de los medios pero también tienen mucha culpa de ello. En incontables ocasiones ellos mismos dan elementos para que se les considere corruptos por ejemplo. Pero el hecho de que tengamos políticos mediocres y corruptos (otra de las consecuencias de nuestro superado proceso de transición democrática) no implica señalar los errores en la legislación o la necesidad de profesionalizar la política. 

Seamos honestos, discursos independientes baratos aparte, necesitamos políticos. Cualquier puede ser político pero no cualquiera quiere ser político. Se necesitan ciertas características psicológicas para aceptar meterse en un ambiente que es por naturaleza eternamente hipócrita y altamente agresivo. Creer en fantasías y cuentos de hadas sobre que los ciudadanos van a limpiar la forma de hacer política y llevarnos hacia tierras de unicornios democráticos es ingenuo. Los ciudadanos que se meten a hacer política eventualmente terminan debiendo ser como los 'otros políticos' que tanto criticaron. Eso no es necesariamente reprobable. 

Si bien es cierto que uno de los grandes fallos de nuestro proceso de transición democrática es lo vertical de su modelo (a diferencia de otras democracias, nuestra transición fue impulsada desde las esferas de poder hacía la población, lo cual se refleja en que no existiera un proceso de construcción de la ciudadanía, ergo, no tenemos muchos ciudadanos) tampoco podemos ir por la vida con un discurso anti-política. 

La política es necesaria para el desarrollo de cualquier sistema democrático y la política necesita políticos profesionales. Los políticos profesionales necesitan hacer carrera política. ¿Cómo se hace carrera política? Pasando de un puesto político hacia otro. En cualquier democracia es completamente normal que los políticos o se reelijan en sus cargos o pasen de un cargo a otro.¿Porqué entonces causa tanto revuelo eso en nuestra sociedad? Porque tenemos la desconfianza impresa en la psique. 

Es esa desconfianza (incluso entre la misma clase política) la cual explica absurdos como que se deba pedir licencia con decenas de días de anticipación a la elección para poder participar hasta en los procesos de selección internos de los partidos. En la mayoría de las democracias los políticos permanecen en el cargo mientras hacen campaña para buscar otro nuevo puesto y si no lo consiguen simplemente terminan el cargo para el cual fueron electos y se van a su casa. 

¿Sería tan difícil que hiciéramos eso? Si, podremos argumentar que se separan del puesto para no generar inequidad en la contienda, para que no haya desvio de recursos hacía sus campañas o para que no se aprovechen de los espacios que cuentan como representantes populares. Si, se podría argumentar eso pero siendo honestos son situaciones que ya acontecen en la actualidad y que separar del cargo al político en cuestión no evita. 

La separación del cargo es un problema que se puede enfrentar con controles. Estableces mecanismos que aseguren que no se presenten los fenómenos antes mencionados. Eso  permitiría que los legisladores y jefes delegacionales se postularan a otro puesto, hicieran pre-campaña y campaña sin necesidad de separarse del cargo que en ese momento desempeñan. Así nos evitaríamos todo el drama de que las delegaciones se queden como encargados del despacho y luego la Asamblea que también está incompleta nombre a los sustitutos y así. 

Si tenemos todo el derecho de exigir a nuestra clase política que sea más profesional y comprometida así como menos corrupta, también ellos tienen el derecho de exigirnos herramientas y normas que sean mucho más generosas y comprensivas con el quehacer de la política. Dimos ya un gran paso al permitir la reelección pero se necesitan otras herramientas como permitir la competencia y el ejercicio del poder. 

Y claro, ser más responsables y dejar de tragarnos son singular alegría un discurso anti-política que sólo responde a intereses particulares y difícilmente a intereses generales. 

Y en la próxima madeja: ¿Realmente va a arrasar Morena en el DF?

domingo, 28 de diciembre de 2014

Wicked, el musical

La Madeja del Gato (en contra de la gravedad)
Madeja #288
Por Christopher Vergara

En 1995 el escritor Gregory Maguire publicó Wicked: The Life and Times of the Wicked Witch of the West una brillante novela de fantasía que utilizando como eje rector el conocer la historia de El Mago de Oz desde el punto de vista de la Bruja Mala de Oeste construye una inteligente y ácida crítica sobre la sociedad, la manipulación, corrupción e ignorancia masivas así como grandes reflexiones sobre lo que realmente significa la maldad y la bondad, aceptando que se trata de conceptos subjetivos y puramente humanos. 

La novela llamó la atención del renombrado compositor Stephen Schwartz que movió cielo, mar y Broadway para poder llevar dicha novela al teatro, creando así el musical Wicked, que estrenó en 2003 con las hoy mundialmente admiradas Idina Menzel y Kristin Chenoweth y convirtiéndose en un arrollador éxito de taquilla que hasta el día de hoy continua presentándose en el Gershwin Theatre. 

Wicked, el musical se inspira fuertemente en la novela aunque es una historia diferente. Mientras la novela narra básicamente toda la vida de Elphaba, la Bruja Mala del Oeste desde su nacimiento hasta muy entrado en sus cuarenta años, el musical reduce las circunstancias de tiempo y antes que contar la historia de Elphaba se enfoca a una genuina y encantadora historia de amistad entre las aparentemente grandes enemigas, Elphaba y Glinda, la Bruja Buena del Sur. 

Pese a que el producto escénico es mucho más ligero y edulcolorado que la novela de Maguire no se debe dejar de lado que el musical mantiene una acertada e inteligente critica social relativo a la manipulación másiva, la ignoracia profunda, el temor, discriminación y desprecio a lo diferente, el maltrato hacía los animales así como al populismo y la pirotecnía política. 

Wicked, el musical narra la historia de Elphaba, una niña que nace verde y que desde muy joven vive discriminada por esa misma situación, sirviendo como mera andadera de su hermana discapacitada Nessarosa quien está destinada a gobernar la Tierra de Munchkin. Todo cambia cuando Nessarosa y Elphaba entran a Shiz a estudiar la Universidad. Ahí Elphaba conoce y se hace mejor amiga de Glinda, una superficial e inepta muchacha del sur que gracias a Elphaba consigue su sueño de estudiar hechicería. 

Elphaba poco a poco pierde la inocencia y va descubriendo un complot en contra de los animales, que en Oz tienen la capacidad de hablar y expresarse como los humanos. Es entonces que decide emprender la busqueda del Maravilloso Mago de Oz, gobernante de dicha tierra para que le ayude a resolver el problema. Aunque eso represente muchos problemas. 

Wicked, el musical es una fantástica historia sobre como la amistad y el genuino cariño impulsan a las personas a crecer. Así Elphaba pasa de una tímida y arisca muchacha en una bruja valiente, revolucionaria y que no teme luchar por sus ideales aun estos sean 'en contra de la gravedad', mientras Glinda pasa de ser una bobalicona e inútil bruja en una poderosa, decidida y madura Bruja que logra infiltrarse en el poder, sin dejarse corromper por el mismo y logrando transformar el sistema. 

Por eso Wicked es tan jodidamente fenomenal. Porque por un lado cuenta una magnífica historia de amistad y de amor (por ese fenomenal triángulo amoroso entre Elphaba, Glinda y Fiyero, un desgarbado y fiestero Príncipe de las Tierras del Oeste que madura en un joven maduro y responsable, así como el 'tragicamente bello' amor no correspondido de Nessarosa hacía Boq, un jóven e idealista Munchkin que vive embelesado con Glinda) pero por otro lado cuenta esta fantástica historia política de intriga y suspenso donde se revela la podredumbre y corrupción del régimen del Mago de Oz que (como siempre) no es más que un mediocre charlatán que se aprovechó de la ignorancia y tosudez de los Ozesnos para implantar un gobierno represivo en contra de los animales. 

No hay manera de no enamorarse de este libreto pero además, no hay manera de no sentirse embelesado con el montaje que Ocesa realizó en México, en el recientemente inaugurado y muy funcional y bello Teatro Telcel. El nivel de producción es idéntico al de Broadway. La espectacular escenografía diseñada por Eugene Lee e iluminada por Kenneth Posner son trasladas de forma idéntica en México. No hay forma de no asombrarse ante tal escenografía vasta, cambiante y a la vez estética y armónica. Los grandilocuentes vestuarios de Susan Hilferty son reproducidos de forma gloriosa, llenos de lujo y detalle. La producción mexicana no tiene nada que envidiarle a otras. 

Pero una obra no es nada sin talento y ahí las cuotas están más que cubiertas. Representar un papel que hicieron tan suyo e inmortalizaron Idina Menzel y Kristin Chenoweth es un reto insuperable pero Danna Paola y Majo Pérez (la Elphaba y Glinda de mi función) hacen suyo y cumplen el papel con creces. Majo Pérez (a quien yo descubrí cuando magníficamente representó a la Señora Banks en Mary Poppins) brilla de forma estelar como la tonta, divertida, simpática y genuinamente encantadora Glinda. No hay forma de no reconocer en Glinda a esa amiga que por más torpezas que diga o haga siempre se gana nuestro corazón y cariño, en especial por el crecimiento tan afortunado y auténtico que tiene el personaje y en el cual Majo entrega su corazón y su alma. Obviamente cuando interpreta Popular y el dueto final Por Ti son sus mejores momentos.

Danna Paola por su parte deja su alma y su voz como Elphaba, un papel por el que nadie le daba un pepino y que sin embargo cumple con creces. Es notable el entrenamiento vocal que tiene Danna dentro de las múltiples canciones que interpreta con gran calidad y soltura. Quizá queda a deber un poco cuando canta En Contra de la Gravedad pues se nota abrumada por el despliegue técnico mientras debe mantener la calidad vocal pero sin duda alguna arrasa y demuestra la locura actoral que exige un personaje como Elphaba en No Hay Bien un numero musical donde Danna muestra su grandioso rango vocal. Mención aparte merece su actuación como Elphaba donde plasma a la perfección la soledad, indecisión, y caos mental que vive el personaje.

Jorge Lau borda un Fiyero muy bonito, pasando de un encantador 'animal party' a un tierno y enamorado soldado que no puede revelar sus verdaderos sentimientos. Adam Sadwing es un muy encantador Boq, un pobre Munchkin sin suerte que vive un amor no correspondido por Glinda mientras desprecia el cariño auténtico de Nessarosa (y como cruel castigo de la vida termina convertido en una lata sin corazón). No se puede dejar de mencionar a Anahí Allué que brilla como la retorcida Señora Mórrida, una hipócrita profesora que sólo vela por sus intereses mientras ante todos se presenta como gentil y amable. 

Paco Morales (aquel inolvidable George Banks de Mary Poppins) entrega un carismático Mago de Oz retratando a la perfección al charlatán y aprovechado hombre que toma control de Oz, notando la ignorancia e incredulidad que corre en Oz y sus cuatro reinos. Marisol Meneses retrata a la atormentada y posteriormemente amargada Nessarosa con buena fortuna, interpretando a una pobre diablo que nunca supo reconocer sus errores y terminó culpando siempre de todo a Elphaba pese a sus propios errores (y horrores). 

La adaptación de las letras corrió a cargo de Marcos Villafán (cuya adaptación más famosa es la realizada a Cats hace veintitrés años) quien en general cumple aunque las letras tienen sus detalles (algunas palabras muy largas en algunas notas, algunas figuras perdidas o adaptadas de forma muy simple sin olvidar el imperdonable cambio de Defying Gravity a En Contra de la Gravedad, hay una carga poética inmensa en desafiar que simplemente en contra no tiene). Pero en general la adaptación es buena, siendo Popular y La Ciudad Esmeralda sus mejores trabajos. 

Poniéndolo en perspectiva, Wicked es una historia muy triste donde pasan cosas horribles (muertos por todas partes, pueblo ignorante, animales silenciados y reprimidos, una tierra ingobernable y corrupta por todos lados) y donde ni el final se salva de ser así (pues la amistad de Glinda y Elphaba termina, entre otras cosas) pero pese a todo una que infunde esperanza, en especial cuando sin notarlo es la amistad de Glinda y Elphaba la que provoca que la revolución triunfe y un amanecer más luminoso para Oz se acerque. 

Wicked es un grandioso musical montado con gran calidad técnica y humana que se convierte en otro acierto de la casa Ocesa Teatro. Pero más allá de ello es una hermoso retrato de como el poder de la verdadera amistad es capaz de cambiar el mundo. 

Siempre desafiando la gravedad. 

Y en la próxima madeja: ¿Realmente sirven las candidaturas independientes?

miércoles, 24 de diciembre de 2014

The Flash

La Madeja del Gato (más rápida sobre la tierra)
Madeja #287
Por Christopher Vergara

Con una larga historia de producciones televisivas de acción viva, Warner y DC iniciaron el año pasado, durante la segunda temporada de Arrow, una apuesta por expandir un universo compartido de series. El personaje elegido fue Flash (Barry Allen, el segundo Flash de hecho). La pre-introducción fue tan exitosa que CW decidió ordenar una temporada completa que hasta la fecha ha demostrado ser un éxito arrollador en audiencia. 

The Flash retoma el clásico personaje creado en 1956 por Robert Kanigher, John Broome y Carmine Infantino (con el cual inició la Era de Plata de los Cómics y que es una versión actualizada de Jay Garrick, el primer Flash que crearon Gardner Fox y Harry Lampert) y lo traen a los tiempos modernos desarrollado y producido por el equipo de Greg Berlanti (Brothers & Sisters, No Ordinary Family, Arrow), Andrew Keisenberg (Fringe, Arrow) y Geoff Johns, escritor de cómics, actual Director Creativo de DC y quien escribió el orígen moderno de Flash. 

Esta nueva versión de Flash (la segunda serie en acción viva del personaje) nos presenta a Barry Allen (Grant Gustin), quien tras ver morir a madre de forma misteriosa y su padre ser acusado injustamente de asesinato queda bajo el cuidado del Detective Joe West (Jesse L. Martin) quien junto con su hija Iris (Candice Patton) se convierten en su nueva familia. Con los años Barry se convierte en científico forense trabajando para la policia hasta que un accidente ocurrido en los Laboratorios S.T.A.R. le brindan superpoderes, especialmente la habilidad de correr a velocidades inimaginables. 

Es así y con el apoyo del misterioso Profesor Harrison Wells (Tom Cavanagh), dueño de Laboratorios S.T.A.R. y sus fieles ayudantes Caitlin Snow (Danielle Panabaker) y Cisco Ramon (Carlos Valdes) y el consejo de su buen amigo Oliver (si, Arrow) decide convertirse en el héroe protector de Starling City... el hombre más veloz sobre la Tierra... ¡Flash!

Para ser honestos, sólo existe una razón por la cual empecé a ver Flash: Grant Gustin. A quien adoro y admiro por su genial rol como Sebastian en Glee. Aunque tengo mi lado comiquero este ha sido siempre marvelita, es realmemte muy poco lo que he leído de DC y su vasta familia de personajes. Así que como espectador llegué a esta serie básicamente sin saber un ápice sobre Flash, su mitología y su historia. 

Terminé francamente encantado con el primer episodio y los que le han seguido han mantenido el tono. Flash a diferencia de su hermana Arrow que intenta ser más oscura es una serie que abraza el optimismo, energía y alegría como banderas de la serie. Empezando basicamente por Barry a quien Grant interpreta magistralmente. Tal como se dice en algún capítulo Barry ha vivido cosas tremendamente oscuras y aún así ha logrado mantener la luz y el optimismo en su vida. 

Eso se extiende a todo el ambiente de la serie, es imposible no sentir empatía y reír con las tonterías de Cisco o las nerdeces de Caitlin, o sufrir con Barry por el amor inconfesable que siente por Iris, uno de esos romances no correspondidos de larga cuña o incluso no reír con Barry y sus cientos de ocurrencias, frikadas así como entender, o reprobar sus dilemas éticos y morales. 

En pocas palabras, por sobre todo Flash tiene unos guiones bien hechos, correctamente estructurados, divertidos e interesantes. Para el néofito de los cómics son una perfecta ventana para enamorarse del persoanje y conocer a uno de los habituales segundos primerones de DC (por que no es Batman, Superman o la Mujer Maravilla pero tampoco es un don nadie) y para el fan del personaje es una bella representación de uno de los personajes más queridos (y a la vez ausentes) del medio. 

Como dije anteriormente, las actuaciones son tremendamente geniales en especial Grant Gustin que entrega un Barry muy en la tendencia de los nerd cool que pululan estos días siendo lo mismo para Danielle, en la tendencia de mujeres científicas y valientes. Incluso la galería de villanos que han ido mostrando para el personaje es bastante divertida aunque quizá un tanto limitada a la premisa central de 'la explosión de los laboratorios que mutó a decenas en la ciudad'. El apartado técnico es cumplidor en especial con los efectos para que Barry corra y donde empieza a lanzar chispas o minirayos. Muy bonito.

The Flash es el tipo de productos que DC necesita para entrar al mercado y competir en el campo de la acción viva donde Marvel le lleva una ventaja actual bastante amplia. Ojalá la película que está preparando DC tenga la calidad y el carisma así como el enfoque de esta serie. Lástima que por ejemplo Grant no vaya a interpretar a Barry en la pantalla de plata. 

Pero mientras tanto, a disfrutar el viaje.

Y en la próxima madeja: review de Wicked, el musical.

martes, 9 de diciembre de 2014

How To Get Away With Murder

La Madeja del Gato (asesina)
Madeja #286
Por Christopher Vergara

Shonda Rhimes es una de las productoras más exitosas en la televisión dramática estadounidense de los últimos años. creadora y productora del éxito de diez temporadas Grey's Anatomy, así como de su spin-off Private Practice, y del drama político Scandal, Rhime decidió presentar dentro de su lucrativo contrato con ABC Studios un proyecto creado por Peter Nowalk, uno de sus pupilos y escritor en los proyectos antes mencionados. 

El proyecto resultó ser How To Get Away With Murder (en español se podría adaptar en Como salirse con la suya asesinando) un brillante y seductor drama legal que contiene todos los elementos de las producciones de Rhimes (sexo, drama, giros de tuerca, tensión, más drama y más sexo) pero dentro de un nivel de sofisticación argumental y actoral bastante apreciable. 

How To Get Away With Murder nos narra la historia de Annalise Keating, una éxitosa abogada postulante y profesora de la Middleton University de Philadelphia, quien cada año elige de entre su grupo a a los mejores estudiantes para trabajar dentro de su firma. Los elegidos resultan cinco talentosos abogados en formación que se van enredando dentro de una trama que enlaza la vida privada de Annalise y sus estudiantes con un terrible caso de asesinato (les dije que a Rhonda le gustaba el drama). 

La serie brilla en primer lugar por la siempre fantástica y más brillante que nunca Viola Davis que entrega un solido trabajo como Annalise, uno quiere comerse a besos a Viola de lo tremenda actriz que entrega. Una mujer apasionada, imperfecta, valiente, llena de contradicciones y que logra dominar sus miedos y demonios. Todo un modelo a seguir que sin caer en el cliché de la abogada todaspuedo entrega un personaje brillante. 

Los estudiantes son francamente fantásticos. Mis favoritos son obviamente el guapisimo Jack Falahee que interpreta a Connor Walsh, el narcicista estudiante que se tira a todo hombre que se le tira enfrente y obviamente a la hermosa y brillante Karla Souza (si, la de Nosotros los Nobles) que se fue a los Estados Unidos para triunfar e interpreta a una estudiante latina idealista, inteligente y muy centrada. Obviamente es imposible no mencionar a el buen Dean Thomas, digo Alfred Enoch que interpreta a Wes Gibbons, el estudiante apenas aceptado en la Universidad sobre el cual gira parte central de la trama. 

Es de reconocer además lo bien construidos que están los guiones, pues no sólo plasman casos legales bastante divertidos e interesantes en cada episodio, sino la forma en que van tejiendo la trama central (mediante una serie de flashbacks intermitentes) es intensa y divertida, además de generar obviamente interés en el espectador para continuar la semana siguiente (sin ir más lejos, el cliffhanger del episodio de mitad de temporada es francamente alucinante). 

Quizá haya ciertos problemas en la longevidad de la serie, no sólo por los múltiples compromisos de Viola, sino porque las tramas que están tejiendo se dirigen hacía un rompimiento total, pero cuando menos los nueve capítulos estrenados han sido sensacionales y los seis restantes pintan igualmente alucinantes. 

Hacía mención al grado de sofisticación que ha logrado Rhimes porque si, lo admito, me parecen tremendamente geniales la escenas de sexo (en especial las gay por lo bien hechas que están), los giros de tuerca son fantásticos, los dramas personales de cada personaje (que si la abogada es infiel con el policía, que si Laurel le gustan señores, que si Wes se enamora de Rebecca y por eso la protege). Todo es muy intenso pero jamás se siente telenovelero, cansino o falso. Las actuaciones son creíbles, las situaciones también, los giros dramáticos son acertados, los personajes están bien construidos. Todo está realizado con una pulcritud e inteligencia proverbiales. 

Es sencillo identificarse con estos personajes, reconocer sus contradicciones en las nuestras propias y sentirnos atrapados en las mismas problemásticas que los personajes. Ese nivel de empatía no todos los dramas realistas lo pueden lograr. Es brillante. Por eso How To Get Away With Murder es la consolidación de Shonda Rhimes como la gran productora de los dramas estadounidenses. Así de simple. 

Y en la próxima madeja: Review de Flash.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

La renuncia de Cuauhtémoc Cárdenas

La Madeja del Gato (política)
Madeja #285
Por Christopher Vergara

Finalmente ayer sucedió lo que muchas veces se pronostícó y no había sucedido: la renuncia del Ingeniero Cárdenas del PRD, el partido que fundó hace 25 años y del había sido su brujula moral. La renuncia se da dentro de la más grave crisis jamás vivida por el PRD donde los graves y lamentables hechos de Ayotzinapa revelaron la podredumbre y mezquinidad con que dirige Nueva Izquierda el partido que controla desde hace seis años. 

La renuncia de Cárdenas no tiene un efecto demoledor como lo pudo significar la salida de López Obrador, pues el capital político activo del Ingeniero es mucho menor. A diferencia de López Obrador, Cárdenas lleva catorce años sin hacer un acto de campaña propio y dificilmente encabezará una nueva candidatura. Sin embargo, la renuncia de Cárdenas aunque no será una merma significativa en afiliados o cuadros políticos, tiene un efecto desligitimador brutal para los Chuchos que han perdido la única figura que aún lograba cohesionar a la izquierda. 

La salida de Cuauhtémoc Cárdenas significa muchas perdidas para el PRD. No sólo pierden a su lider moral y fundados, con ello prácticamente aniquilan la corriente heredera del cardenismo político que habitaba en el partido, pierden la figura que les daba sentido e identidad, pierden una voz crítica y siempre constante, más aun pierden a lo que probablemente sea una de las figuras más relevantes en el proceso de transición política mexicana. 

¿Qué le queda al PRD sin López Obrador y Cuauhtémoc Cárdenas? Muy poco, pues han perdido a la izquierda social partidista y a buena parte de la izquierda intelectual y cardenista-posrevolucionaria. ¿Qué representan los Chuchos? Triste y patéticamente la izquierda burocrática heredera del PST/PFCRN de Aguilar Talamentes. Un grupo político podrido que sólo busca posiciones menores (diputaciones, presidencias municipales, etc) que les representen prerrogativas y la oportunidad de placearse con otras élites políticas. 

Los Chuchos no son todo el PRD, pero si son más de la mitad del mismo. Claro, ahí quedan aún la Izquierda Democrática Nacional de Rene Bejarano así como la Vanguardia Progresista de Miguel Ángel Mancera. Una es una izquierda social corporativizada y la segunda es una izquierda socialdemócrata aún muy débil fuera de la Ciudad de México. Tristemente fuera de la Ciudad de México ambas corrientes carecen de fuerza para buscar derrocar a los Chuchos (lo cual cabe recordar era el planteamiento del Ingeniero Cárdenas). 

Los Chuchos alegan que finalmente ha terminado la era de los caudillos y ha iniciado la era de las instituciones (¿dónde hemos escuchado eso antes?). Nueva Izquierda peca de ingenua y tonta... Ningún partido político en ninguna democracia funcional o disfuncional funciona sin liderazgos carismáticos que aglutinen votantes. El PRI y el PAN quizá no con caudillos per se tienen y siempre han tenido liderazgos carismáticos relevantes y cuando no los han tenido es cuando han vivido sus peores inviernos políticos. Enrique Peña Nieto es la misma muestra de ello. 

¿Quién de los miembros de Nueva Izquierda va a tomar la batuta?, ¿políticos grises como Carlos Navarrete, Jesús Zambrano o Jesús Ortega?, ¿cartuchos quemados como Graco Ramírez o Gabino Cué?, ¿políticos de medio pelo como los que pululan las dirigencias estatales y municipales?. Recordemos el fiasco de la campaña de 2009 con Jesús Ortega como figura central.

Más aún, los Chuchos cometieron un error que nunca había estado presente en la historia del partido aún dentro de sus más severas crisis. Dejaron de ser oposición. Permitieron represiones. Si, habremos tenido sendos casos de corrupción con René Bejarano, Carlos Ímaz o tantos casos menores en la esfera municipal (por los cuales ha habido costos políticos) pero el PRD nunca habia tenido un abierto y patético colaboracionismo (que no es el Pacto por México como siempre se defienden los Chuchos) y peor aún se habia permitido apoyar y promover personajes políticos que a la postre resultaron criminales. 

¿Para eso querían los Chuchos el partido?, ¿esa es la izquierda moderna y nueva que tanto propugnaron desde su fundación?, ¿para eso querían combatir el caudillismo?, ¿esa es la izquierda propositiva que tanto cantaletean? (porque el PRD actual tiene todo menos propuestas y acciones), 

¿Esa es la izquierda que no tiene los vicios del comunismo, el estatismo y el priismo? Porque si algo demostraron las elecciones internas pasadas donde Nueva Izquierda arrasó, es la forma corporativista y clientelar en que manejan el partido. La lección la aprendieron bien, sólo que de forma más mezquina.

¿Qué le queda al PRD? Nada más que un hato de políticos grises, mezquinos e inútiles... Salvo casos muy puntuales como la Ciudad de México, el PRD hoy en día es tristemente una cascara sin contenido, sin propuesta y sin acción. Una tristeza, pues lo que sigue a esto es el invierno político. 

2015 será un año básicamente desastroso para el PRD y para la izquierda en general. La pírrica victoria que signifique conservar el registro para Morena no se compara con la casi segura perdida del registro para Movimiento Ciudadano y/o el PT y la baja votación que seguramente registrará el PRD. 

¿Tiene salvación el PRD? Si, pero eso pasa necesariamente por el fin de los tiempos para volver a empezar, es decir, que los Chuchos se terminen por aniquilar asimismos y otros puedan llegar a recoger los pedazos. El 2018 aún es una posibilidad. Al tiempo. 

¿Democracia ya, patria para todos? Prerrogativas ya, puestos para nosotros, parece el lema de Nueva Izquierda. 

Si, estoy enojado y decepcionado con el PRD. 

Y en la próxima madeja: Review de How To Get Away With Murder.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Grandes Héroes

La Madeja del Gato (Animada y superhéroica)
Madeja #284
Por Christopher Vergara

Existen momentos en la vida que cimbran totalmente los cimientos de quienes somos llegando a transformar nuestra forma de ser, actuar y pensar. Uno de esos momentos, uno de los más dolorosos, caóticos y reveladores es la perdida de un ser querido. La muerte de alguien a quien amamos intensamente y era parte vital de nuestra vida nos puede transformar y mutar, si existe fuerza interior, así como el cariño de quienes aún nos acompañan, la transformación puede ser luminosa. De lo contrario, puede conducir a lo peor de nuestra naturaleza humana. De eso habla Grandes Héroes (Big Hero 6), la nueva cinta animada de Disney. 

Producida en Walt Disney Animation Studios, el estudio por definición del Imperio del Ratón,  bajo la dirección de Don Hall (Winnie the Pooh) y Chris Williams (Bolt), y producida por Roy Conli (Enredados), Big Hero 6 está basada (ligeramente) en una historieta poco conocida de Marvel Comics, sobre un grupo de superhéroes elite encargados de proteger Japón, la cual fue creada por Steven T. Seagle y Duncan Rouleau (acreditados como Man of Action en la película) en 1998 aunque esta película bebe ligeramente más de una miniserie escrita por Chris Claremont y dibujada por David Nakayama en 2008.

Disney basicamente tomó los nombres, algunas estructuras básicas y lo demás fue creación propia. Creación muy afortunada sobra decirlo. Grandes Héroes, situada en la imaginaria ciudad de San Fransyoko (un sincretismo entre Tokio y San Francisco) narra la historia de Hiro Hamada, un prodigio de 13 años que desperdicia su cerebro en peleas de robots hasta que su hermano mayor, Tadashi, tras llevarlo a la universidad donde estudia logra convencerlo de que intente unirse a la misma, ahí además conoce al grupo de alocados amigos nerd de Tadashi. 

Hiro logra entrar a la universidad creando unos prodigiosos robots miniatura, pero la tragedia aparece cuando Tadashi muere en un incendio dentro de la Universidad. La vida parece dejar de tener sentido para Hiro hasta que se reencuentra con Baymax, el mayor logro de Tadashi, un robot médico diseñado para ser amable y acogedor al tener forma de bombón. Reencontrandose de alguna forma con los sueños e ideales de su hermano, Hiro decide reunir a sus amigos y descubrir quien estuvo detrás del accidente que le arrebató a su hermano, convirtiéndose así en 6 Grandes Héroes (titulo que por cierto ostentan las copias de la cinta). 

Disney Animation ha venido en una racha ganadora desde que Enredados conquistó corazones en 2010. Grandes Héroes continúa esa racha al entregar una cinta extremadamente divertida, magnificamente animada y con una historia repleta de sentimiento, corazón e inteligencia. Una cinta redonda en todos los sentidos y que tiene algo para cualquier tipo de espectador, hay emoción, hay acción, hay corazón y hay risas. Todo lo que Disney debe ser está presente. 

Hay muchas virtudes de las que podríamos hablar de la cinta. Hay que hacer notar la forma tan encantadora y sencilla con que Disney trata elementos de interculturalidad, no sólo por la fusión entre las culturas oriental y occidental, sino incluso por la belleza en que trata la diversidad racial y la equidad de género. Sin discursos o moralejas, estos elementos son introducidos de manera natural y divertida. 

La cinta también tiene un muy interesante y apreciable discurso sobre la ciencia y el poder del esfuerzo. Nuestros héroes no son poderosos gracias a un accidente, o algún elemento mágico. Son héroes gracias a que son genios que logran crear lo imposible, son chicos inteligentes, que han estudiado y que deciden liberar sus potenciales y usarlos al servicio de la humanidad. Una vez más, los nerds son reinvindicados como lo que siempre debieron ser: un modelo a seguir. 

Es también aquí donde entra a colación lo que señalé al principio. Grandes Héroes también habla sobre nuestra capacidad de lidiar con la tragedia. Como enfremtamos esos momentos oscuros y como logramos o salir de ellos fortalecidos y mejores, o nos dejamos arrastrar por nuestras energías más negativas. Esa es una reflexión muy hermosa, que además se va construyendo con momentos francamente conmovedores y encantadores. 

El guión sigue una estructura elemental de super héroes. Se narra el orígen de los héroes, su primer gran villano y el como logran vencerlo. El esqueleto de la historia es muy sencillo, es la ejecución y todos los agregados que he mencionado los que construyen una película tecnicamente brillante y genuinamente encantadora. Esos detalles, guiños y contenido emocional enriquecen la cinta.

A nivel técnico no hay queja, la animación es sorprendente, el diseño visual y de ambientes es fantástico (la fusión entre elementos orientales y occidentales es brillante), el diseño de personajes es fenomenal, siendo mis favoritos Honey Lemon, Hiro y el mismo Baymax. Por favor hagan el favor de ver la cinta completa y esperen al final de los créditos.

Hay que reconocer el magnífico trabajo de doblaje dirigido por Ricardo Tejedo. En especial resaltar la labor del cada vez más genial Memo Aponte, quien borda un Hiro fenomenal, que nos lleva de la risa, al llanto, al enojo y a la confusión. Alan Prieto como Baymax sólo refuerza la de por si inmensa adorabilidad del personaje. Noé Velásquez como Fred, Genesis Rodríguez como Honey Lemon, Erika Ugalde como Go Go Tomago y Alan Bravo como Wasabi son fenomenales retratando la personalidad y locura de cada personaje. 

Personalmente, amé la cinta, reí en repetidas ocasiones, lloré algunas más y me emocioné ante la accion y aventura. Una experiencia cinematográfica completa. 

Bravo Disney. Bravo Grandes Héroes. Go Baymax! Go Hiro! Go Big Hero 6!

Los últimos hilos: Antes de la cinta se proyecta Festín, un encantador y conmovedor corto animado sobre un perrito que conoce varias etapas de la vida de su dueño a través de la comida. Desde ahí saquen los pañuelos, es muy bonito y continúa explorando esa técnica que fusiona animación tradicional con CGI.

El maestro Stan Lee es LO MÁS GENIAL del Planeta. Excelsior!

Y en la próxima madeja: Review de How To Get Away With Murder.