domingo, 27 de enero de 2013

Lincoln

La Madeja del Gato (rumbo al Oscar)
Madeja #203
Por Christopher Vergara

Finalmente el pasado 18 de enero se estrenó en nuestro país Lincoln, la producción de DreamWorks Studios, dirigida por Steven Spielberg y distribuida por Touchstone/Disney en EU y por 20th Century Fox en el resto del mundo. 

Lincoln se sitúa en los meses críticos de 1865 cuando se propuso a votación la treceava enmienda a la Constitución de los Estados Unidos de América (aquella que prohibe cualquier forma de esclavitud o trabajos forzosos) a la vez que bebe de la biografía Team of Rivals: The Political Genius of Abraham Lincoln de Doris Kearns Goodwin. 

El filme se sitúa principalmente en enero de 1865 y nos muestra como Abrahan Lincoln trabajo por impulsar la aprobación en la Cámara de Representantes de esta enmienda, poco después de haber sido reelecto para un segundo periodo al frente de la Casa Blanca. 

Parte central de esta votación es la obtención de veinte votos necesarios por parte del lado demócrata para conseguir las dos terceras partes necesarias para aprobar una enmienda de tal calado. Lincoln aprovecha el fin de la legislatura para buscar entre 64 demócratas no reelectos los votos necesarios. A la vez que debe lidiar con la mejor manera de mantener la unidad de su partido y evitar alguna deserción o voto no favorable. 

Esto además sucede mientras Lincoln debe lidiar con los problemas que le representa un Guerra Civil que cumple ya 4 años, que ha sido motivo de más de 600,000 muertes, que ha dejado a los Estados Unidos con 11 entidades fuera de la Unión y que amenazaba con no parar nunca. Pero a la vez, negociar la paz implicaba obstáculos probablemente no superables para la abolición de la esclavitud en la cual creía y luchaba.

Por eso Lincoln considera relevante impulsar la enmienda, pues sabe que un probable fin de la guerra y la reinserción de esos estados a la Unión hará que los tribunales locales echen abajo la Proclamación de Emancipación de 1863 que declaró la liberación de los esclavos en los estados que aun permitían la esclavitud en razón de su necesidad de incorporarlos a la guerra. 

Lincoln es ante todo una producción discreta que apuesta más por la grandilocuencia de sus actuaciones que por otra cosa. Es muy destacable la solidez y discreción (que no por ello fallida) dirección de Spielberg, que logra el que probablemente sea su proyecto más íntimo y personal y a la vez donde su sello como director se sienta más medido. 

No hay esos grandes actos de fantasía, grandilocuencia o emotividad que caracterizan el cine del director. Spielberg más bien nos guía hacia una pequeña ventanita donde nos colocamos y espiamos ese mundo al que se nos permite entrar. Que sin prisas nos cuenta como se crea uno de los actos más relevantes de la historia norteamericana del siglo XIX.

Es sumamente admirable la dedicación que se toma la producción para cuidar todos los detalles, el diseño de producción es perfecto, al recrear con magnífica precisión y belleza el Washington de esos años, tan impulsado hacia el futuro como tan fiel a su pasado rural de apenas años atrás, el diseño de vestuario tan detallado y tan elaborado, resaltando en especial los vestidos de las mujeres. 

Pero como dije, más allá de eso, el filme descansa fuertemente en sus actuaciones, es imposible no venerar la magnífica actuación de Daniel Day-Lewis que nació para ser Abraham Lincoln, logrando transmitir una casi permanente calma solemne, raras veces rota, que casi raya en la abstracción o en la timidez pero que logra explotar o despertar cuando Lincoln necesita tomar acciones más enérgicas o usar su talento político para alcanzar sus objetivos. 

Muy rescatables además son las actuaciones de Sally Field como Mary Todd Lincoln y de Tommy Lee Jones como Thaddeus Stevens. La primera como la esposa de Lincoln, completamente diferente a su esposo, al ser el lado energético de la relación pero además el lado que muestra toda la gama de emociones que Abraham no se permitía, mostrando la ira, el enojo, la inseguridad la desesperación e incluso la esquizofrenía también debía sudar la pareja. 

Y por otro lado esta Jones, en lo que probablemente sea el papel de su carrera en años como el radical republicano que lucha con toda su fuerza por la abolición de la esclavitud, blanco fácil de los ataques de los demócratas y quien tiene al final que hacer el sacrificio de su vida, en pos de un sueño mayor. Logrando finalmente su cometido. 

Lincoln es una cinta que merece tomarse su tiempo, a su larga duración (poco más de dos horas y media) se suma toda una serie de datos que se deben tener como antecedentes históricos pues hay muchas situaciones que si no se conocen de las lecciones de historia, lo dejarán a uno con cara de duda. También creo que merece una revisitada posterior si tenemos interés en profundizar en estos temas. Creo que sólo así se podrá apreciar toda la belleza de esta producción que muestra como hacer un cine magnífico que a la vez entretenga y brinde información clave sobre la historia de el país que lidera muchas de las cuestiones a nivel global. 

Si quieren buscar una cinta que los desgarre emocionalmente o los lleve a lugares no conocidos esta es una mala elección, pues esa no es la fuerza de Lincoln. Si buscan un intenso duelo de actuaciones que reviva un relevante periodo de la historia americana mediante a la vez que muestra la habilidad e inteligencia de un animal político en la cima de su carrera, esta es su mejor elección. 

Felicidades señor Spielberg. Creo que tenemos un ganador. 

Y en la próxima madeja: Municipios endeudados, ¿qué hacemos con ellos?.

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