sábado, 26 de marzo de 2016

Batman vs. Superman: El Orígen de la Justicia

La Madeja del Gato (geek)
Madeja #325
Por Christopher Vergara

Soy un geek de los cómics desde los once años. Amo y soy muy fan del medio. Y como todo geek, siempre he tenido mis personajes y editorial favorita. Siempre he sido fan de Marvel. No odio ni me desagrada DC (incluso actualmente hay algunas cosas que me gustan mucho). Entonces, aunque soy geek de los cómics, no estoy tan empapado en los personajes de DC como para conocer su esencia. Acudi a ver Batman vs. Superman más como un espectador casual que como geek. 

A nivel corportivo, Batman vs. Superman: El Orígen de la Justicia (me parece más poético El Amanecer de la Justicia, por cierto) es un intento desesperado de entrar al mercado cinematográfico de universos de superhéroes donde Fox y principalmente Disney/Marvel le llevan una gran ventaja a Warner gracias a muchos años de preparación y cocinar el mole a fuego lento. Warner por desesperación de que el boom del género se acabe, evito cocinar a fuego lento y se fue directo a aventar todo al sartén. 

A diferencia de Marvel que presentó todo el universo en pequeños pedazos antes de llegar a Los Vengadores, DC uso el camino inverso. En una cinta presenta un panorama global de su franquicia y después, si la taquilla le favorece irá por cintas individuales. 

El gran problema de esta idea es que a nivel creativo termina por ser un caos. No sólo porque son demasiados elementos que abarcar sino que además las manos en que fue puesto no son las de los faros más brillantes de la calle. Warner eligió a Zack Snyder (director de Man of Steel, Watchmen y 300) como director de esta cinta la cual cuenta con un guión a cargo de Chris Terrio, guionista de Argo, sobre un borrador previo de David S. Goyer, que junto con Christopher Nolan escribió la más reciente trilogía de Batman. 

Batman vs. Superman nos sitúa año y medio después de que Superman (Henry Cavill) destrozará media Metropolis y nos introduce a un Batman (Ben Affleck) que lleva alrededor de veinte años como vigilante y protector de Ciudad Gótica. Ambos tienen recelos respecto a la labor del otro, pues Batman ve a Superman como un falso Dios y Superman ve a Batman como un vigilante sin ética. Dicha situación es aprovechada por Lex Luthor (Jesse Eisenberg) que los manipula para pelear entre si con el afán de destruirlos. 

El primer problema de la cinta es que su guión bebe de muchas fuentes y termina siendo bien caótico. Por un lado introduce a Batman, por otro lado tiene reminiscencias a The Dark Night Returns de Frank Miller, por otro lado es el orígen de la Liga de la Justicia y por otro lado es Superman vs. Doomsday. 

De alguna forma Batman vs. Superman se siente como dos cintas. La primera parte plantea el conflicto entre Superman y Batman mientras que la segunda es Superman vs. Doomsday. El problema es que la primera linea argumental termina siendo una serie de ideas que no llegan a ninguna parte y la segunda se siente muy distinta al tono de la cinta, y termina por ser un espectáculo visual impresionante pero algo sin sentido. De alguna forma me recordó a Fantastic Four de Josh Trank donde algún ejecutivo se dio cuenta que la cinta no iba a ningún lado y terminaron metiendo un final espectacular pero que tampoco tenía mucho sentido. 

El conflicto que homenajea Snyder entre Superman y Batman de The Dark Knight Returns es homenajeado visualmente más no en sustancia. Aquel es un conflicto ideológico entre dos amigos que tiene años de conocerse y cuyas posiciones los enfrentan. Este es un recelo y desconfianza inicial llevado a extremos paranoicos y destructivos.

Además me parece que el guión trata bien mal a Batman. Lo pinta como muy tonto y manipulable. Estamos hablando de que Batman lleva supuestamente veinte años combatiendo el crimen y derrotando criminales. Si ese fuera el caso, antes que lanzarse a conseguir una armadura y robar kriptonita se pondría a investigar más a Superman. Batman no es de los que se lanza a golpear de buenas a primeras sin investigar y tener más información. Y eso hace en la cinta. 

Peor aún, la forma en que Batman 'reacciona' y cesa sus ataques contra Superman es ridícula. Darse cuenta que ambos eran huérfanos y que su madre se llamaba Martha me parece bien bobo. De buenas a primeras Batman confía y se hace amigo de Superman cuando tres escenas antes no sólo lo quería matar sino creía que era la peor cosa que le podía pasar al planeta. No tiene lógica con el personaje ni lógica dentro de la historia. 

Y entonces pasamos de una historia que intenta hacer crítica a la figura de los superhéroes (crítica que no llega a ninguna parte pues nunca aterriza esas ideas). A una historia más convencional donde Superman, Batman y la Mujer Maravilla (Gal Gadot) deben hacer frente y derrotar a Doomsday que fue el más reciente capricho científico de Lex Luthor de quien además jamás se molestan en decir cuales son sus intenciones o motivaciones villanescas más allá de que Superman le da envidia o miedo. 

A eso sumenle que a lo largo de la cinta se nos presenta de forma breve a Flash, Aquaman y Cyborg quienes eventualmente formarán la Liga de la Justicia y que se insertan escenas rarísimas y sin mucho contexto o explicación como sueños proféticos de Batman siendo perseguido por dragones mutantes y por ¿Flash? viajando en el tiempo y advirtiéndole que Lois Lane es la clave. 

Los problemas primordiales de Batman vs. Superman vienen del guión. Es un guión recargado de ideas, que no sabe qué hacer con algunas de ellas, que abarca demasiado y que termina por ser demasiado caótico. 

La dirección de Snyder por otra parte toma un tono bastante peculiar. Si algo repiten los expertos es que DC se ha caracterizado porque sus héroes representan esperanza, aventura y heroísmo en su forma más ideal y optimista (mientras que Marvel representa héroes más realistas y falibles). Los héroes de DC deben apelar más a la virtud, la emoción, la bondad y la alegría. Y de entre todos, quien más encarna esas ideas es Superman. 

No encontrarán nada de eso en esta cinta. El tono de la cinta es bien negativo y oscuro, no sólo en la fotografía y el diseño de producción que es sombrío y tenebroso. Más allá de eso, lo es con el personaje que menos tendría que serlo: Superman. 

El pobre Superman no tiene una sola nota positiva en toda la cinta. O van del extremo de patearlo y odiarlo por ser extraterrestre y causar muerte, o se van al extremo de presentarlo como un Dios encarnado e infalible. Superman no tiene que ser ninguno de esos dos. Tiene que ser un héroe que inspire a las personas a buscar lo bueno, a luchar por salir adelante y a ser mejores personas. No debe ser un demonio o un Dios, y aunque es válido presentar esas lecturas, no es válido no darle una sola escena que demuestre un punto medio. 

Las actuaciones no son el problema de la cinta. Ben Affleck y Gal Gadot encarnan bastante bien a Batman y Wonder Woman. El Bruce Wayne de Affleck es un poco más taciturno y seco incluso que Bale pero en general está bien y Gadot es realmente interesante y su personaje es presentado de forma bastante genial. Cavill hace lo que puede con lo que le da el guión y Amy Adams es bastante afortunada como Lois Lane y no sólo es la damisela en peligro, sino que toma un rol más proactivo. 

Batman vs. Superman pudo ser una mejor cinta con un guión menos ambicioso pero más sólido y con una dirección más enfocada en lo que hace a cada héroe especial y no obsesionada en construir un mundo serio y oscuro cuyo propia seriedad lo vuelve una cinta que aunque entreteniene y será un éxito financiero, olvida o ignora la esencia y los actos que hacen tan grandes y memorables a sus personajes. 

Ojalá sus siguientes entregas mejoren. Por otro lado, el trailer de Lego Batman, promete ser la cosa más genial del 2017.

Y en la próxima madeja: Review de la obra teatral Tenis.

La primaria demócrata

La Madeja del Gato (está con ella)
Madeja #324
Por Christopher Vergara

A diferencia del circo de tres pistas que es la patética primaria republicana (donde ha habido muertos, heridos, e incluso chistes sexuales), la primaria del Partido Demócrata ha generado mucho menos interés ruido, tanto por tener menos participantes, como porque la calidad de los mismos es mucho más seria y por tanto menos vendedora de titulares. 

A diferencia de hace ocho años donde hubo más candidatos, la primaria demócrata inició con tres candidatos que pronto terminaron siendo dos (el ex-gobernador de Maryland, Martin O'Malley jamás logró emocionar ni a su familia): la ex-Secretaría de Estado, ex-Senadora por Nueva York y ex-Primera Dama, Hillary Rodham Clinton, y el Senador y ex-alcalde y ex-representante de Vermont, Bernie Sanders, que hasta apenas hace dos años fue independiente, aunque siempre fue relativamente cercano a los demócratas. 

La carrera inició bastante interesante y algo emocionante debido a que igual que hace ocho años (o quizá más), Hillary Clinton parecía la nominada inevitable que tendría en las primarias un día de campo. Pero la vida nunca es tan simple como parece (y las elecciones casi siempre tienden a cerrarse, a pesar de lo que les digan) y Bernie Sanders demostró ser un adversario más que formidable. 

Bernie no sólo casi empató en los caucus de Iowa, sino que arrasó de forma abrumadora a Clinton en la siguiente primaria en Nueva Hampshire. Esas primas dos contiendas mostraron un candidato con bastante fortaleza (aunque al tiempo, han demostrado las debilidades de su misma candidatura), que ponía en riesgo la aparentemente inevitable candidatura de Clinton. Luego vino Nevada que Hillary ganó relativamente bien, y Carolina del Sur donde Clinton mostró que el electorado que hace ocho años fue decisivo en darle la candidatura a Barack Obama (el electorado afroamericano) ahora apoyaba a Clinton. 

Las cosas entonces empezaron a tomar más forma (y en cierta forma a restarle emoción a la contienda). El Super Martes fue mayoritariamente favorable a Clinton. Luego Bernie tuvo un (relativamente) inesperado triunfo en Michigan pero luego Clinton tuvo un Super Martes donde arrasó y consolidó un sólido liderazgo de trescientos delegados sobre Sanders, lo cual complica matemáticamente el calendario para Sanders. 

Ahora estamos en una etapa donde el calendario es más favorable a Sanders, aunque se trata de estados que difícilmente lograrán cambiar los resultados, antes de que el calendario vuelva a tornarse favorable para Hillary que muy probablemente (salvo que algún evento imprevisto suceda) cambie las cosas. 

La contienda ha sido bastante interesante pues más allá de diferencias ideológicas profundas ha demostrado diferencias programáticas en el cómo implementar políticas públicas. Lo que los demócratas están debatiendo no es tanto las decisiones políticas fundamentales que deberán tomar. A pesar de que Sanders sea un auto-proclamado socialista democrático declarado y Clinton una centroizquierdista progresista no hay en realidad diferencia relevantes en los objetivos que plantean, sino en como implementar esos cambios. 

Bernie Sanders, ha logrado conectar de forma abrumadora con el electorado joven (lo cual es fantástico, considerando que si algo sufren las democracias consolidadas o en transición actuales es una falta de interés por parte de los jóvenes) a través de una retórica populista que habla acerca de una 'revolución política' que impulsen los cambios y transformen un sistema político corrupto donde los intereses de Wall Street se imponen a los intereses de la población en las elites políticas. Este discurso de Sanders, ha conectado con los jóvenes y los demócratas ideológicamente liberales mientras que ha resultado atractivo en los sectores rurales por su promesa de una mejor distribución de la riqueza y una política económica más proteccionista. 

Hillary Clinton por su parte ha logrado conectar de forma mucho más visible con las minorías, especialmente los electores afroamericanos pero también los inmigrantes, así como con los demócratas ideológicamente más moderados o centristas, así como con los demócratas de de cuarenta y cinco años en adelante (así como con las mujeres, en la mayoría de los casos). El discurso de Clinton es por un lado una promesa de continuidad sobre lo realizado por Barack Obama y Bill Clinton en la presidencia, así como por continuar derribando aquellas barreras económicas, políticas o sociales que le impiden a cada persona alcanzar su potencial actualmente. Es un discurso más enfocado en 'quiero hacer los cambios, se cómo hacer los cambios'.

A simple lectura el discurso de Clinton puede parece más ambiguo que el de Sanders. En realidad lo que sucede es que es menos ideológico. El sustento teórico del cual se derivan todos los problemas que tiene actualmente Estados Unidos en la visión de Sanders pasa necesariamente por la oligarquía que tiene sometido a Washington y que debe ser derribada a través de una revolución política. El discurso de Clinton no contiene tales afirmaciones contundentes debido a que la misma naturaleza política de Clinton es mucho más moderada y pragmática. 

Señalaba lineas arriba que la principal diferencia que planteaban Sanders y Clinton más allá de diferencias ideológicas era diferencias programáticas. Por ejemplo, Hillary y Bernie propugnan por ampliar la cobertura de servicios de salud así como el acceso a la educación universitaria. La diferencia radica en que Clinton busca hacerlo a través de ampliar lo que se ha logrado con Obamacare y a través de un sistema de refinanciamiento y mejores tasas de interés para créditos estudiantiles mientras que Bernie plantea hacerlo a través un sistema de salud universal y convertir la educación pública superior en educación gratuita.

El principal problema que percibo en el discurso de Sanders (y que hace que siga siendo simpatizante de Clinton) es que el discurso de Bernie promete más de lo que realmente puede lograr. Es un discurso realmente positivo que tiene objetivos muy loables pero en el corto terreno dificilmente alcanzables. 

La tesis central de Sanders para lograr todos los cambios que plantea (muchos de los cuales necesitan aprobación del Congreso) radica en la revolución política que establece en cada uno de sus discursos. A través de esa revolución política que implica una mayor participación ciudadana en los procesos políticos, Sanders plantea que la gente llevará al Congreso federal y a las gubernaturas y congresos estatales a gente ideológicamente afín a ellos y que logrará aprobar esos cambios. 

El gran problema es que una revolución política en los términos planteados por Sanders (más aún pacífica y por la vía electoral) es un proceso político que toma mucho más tiempo que un proceso electoral presidencial. Un proyecto político de tal calado requiere, además de condiciones políticas favorables, tiempo, mucho tiempo. 

Una hipotética presidencia de Sanders estaría más elocuentemente destinada al fracaso pues se enfrentaría a un Congreso muy probablemente aun dominado por republicanos (al menos en la Cámara Baja) que dificilmente podría aprobar sus políticas y que muy probablemente decepcionaría al electorado, ante una serie de promesas fallidas o de cortos resultados. 

Más aún, antes de llegar al hipotético caso de que Sanders sea Presidente, una candidatura presidencial de Sanders me parece bastante más débil aún enfrentando a alguien con tantos negativos como Donald Trump. Hay una razón muy clara por la que Sanders tiene mejor ventaja en las encuestas que Clinton contra Trump, Cruz o Kasich. Los repúblicanos no le han dedicado más que unos minutos a Sanders. 

El problema de las primarias es que las fotografías sólo se ven en el plano de ambos partidos. Pero no se han visto en el plano general. Si Sanders fuera nominado, los repúblicanos lanzarían una campaña de miedo en contra de Sanders que tendría altas probabilidades de funcionar. En especial si continúan surgiendo más videos de un más joven e ideológicamente férreo Sanders lanzando piropos a las políticas de Fidel Castro o Daniel Ortega. Casi puedo ver a Donald Trump lanzando espots de 'Bernie Sanders es un peligro para America'. No porque realmente lo sea (al contrario, Trump es el gran peligro) sino porque aunque sus ideas son muy atractivas y poderosas entre los jóvenes y liberales, manejadas con astucia y perversión se tornarán en radioactivas para el electorado general. 

Bernie Sanders no ha estado sometido al incesante escrutinio al que ha sido sometida Clinton desde hace veinticinco años cuando menos. Aunque ambos tienen una carrera política de similar duración, los reflectores siempre han sido más constantes y más duros contra Clinton. Más allá de que como político, Hillary tiene deficiencias y ha tenido muchos errores, estos a través de los medios han sido magnificados, algo que Sanders aún no tanto. 

El viejo adagio de Salvador Allende de que 'ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica' toma mucho sentido cuando se mira el éxito de Bernie entre el electorado joven. Dicho adagio, considerando que soy joven, y apoyo a Hillary Clinton, incluso me hace dudar de que tan liberal y progresista soy. Aunque ideológicamente me considero izquierdista y socialdemócrata también es cierto que soy mucho más moderado, pragmático y realista respecto a como hacer política, como implementar políticas públicas y como ser gobierno. 

No digo que la revolución política sea imposible, de hecho me parece necesaria. Pero es un proceso político profundo que requiere mucho tiempo y trabajo y no debe estar atada a un calendario electoral.

La figura de Hillary Clinton siempre ha despertado interés y agrado en mi. Desde los vagos recuerdos que tengo de la Casa Blanca, pasando por su senaduría en Nueva York. Hace ocho años, antes que de Barack Obama fui partidario de Hillary. Mi preferencia por ella quizá tenga mucho de emocional pues es una mujer que realmente admiro y me inspira pero también tiene bastante de racional. 

Hillary Clinton ha tenido a lo largo de cuarenta años de vida pública un desarrollo político casi siempre en los intereses más favorables y en las causas correctas. No sólo ha sido una gran defensora de los derechos de las mujeres y los niños desde que fue abogada litigante y Primera Dama en Arkansas. También ha sido impulsora de una reforma al sistema de salud que permita ampliar la cobertura hacía el mayor número posible de personas cuando fue Primera Dama. Su trabajo como senadora y Secretaría de Estado, aún con sus fallas es realmente memorable pues logró reconstruir muchos puentes dinamitados por George W. Bush. Incluso tiene una virtud realmente escasa en los políticos que ha sido evolucionar su pensamiento político (algo que los seguidores más radicales de Sanders llaman flip-flop o bandazos ideológicos). 

La forma en que Hillary ha evolucionado su pensamiento respecto a varios temas, primordialmente para mi, los derechos de las personas LGBT es realmente asombrosa y loable. Hablamos de una persona de sesenta y ocho años que a través de sus experiencias se ha convertido en una fuerte y férrea aliada de la comunidad LGBT y los derechos gays. Aunque sea un remake de otra de sus frases, el discurso donde Hillary Clinton dijo 'gay rights are human rights and human rights are gay rights' (los derechos de las personas gays son derechos humanos y los derechos humanos son derechos de los gays) me terminó por convencer de que Clinton es una política de primera pieza. 

Es muy fácil criticar a Hillary Clinton. Criticarla por decisiones personales que fueron políticas como mantener su matrimonio con Bill después del escandalo Lewisnky, por errores personales como utilizar su correo electrónico privado en lugar del oficial. O por quizá no ser tan honesta o confiable. Incluso porque no es tan carismática o sonriente como se esperaría. Esas críticas son válidas de formularse. Pero personalmente, nunca he esperado perfección de nadie, mucho menos de los políticos, porque hacer política es todo menos flores y bombones. La política antes que nada requiere decisión y empuje, y requiere muchas decepciones y sapos antes de lograr tus objetivos. Requiere inexorablemente ensuciarte para lograr lo que buscas (y quizá es otra razón por la que Sanders no me emociona del todo, una persona no puede hacer política durante treinta años y no considerarse parte de la elite o del establishment). 

No es que los políticos sean seres mitológicos alejados de nosotros, pero son personas que están sometidas a presiones muy superiores a una sóla persona, son personas que tienen que ceder, que tienen que negociar, que tienen que aceptar y que incluso muchas veces tienen que mancharse para lograr sus objetivos. La diferencia esencial entre un buen político y un mal político radica en que pese a esas manchas, esos errores nunca pierdas de vista cuales son tus objetivos y porque luchas. 

Hillary, es antes que todo, una mujer que como cualquier persona ha tenido errores y aciertos en su vida personal y pública. Los cuales están ampliamente documentados y analizados. Pero es una mujer que aún dentro del lodo no ha dejado de luchar por las causas correctas. Es además una mujer que ha impulsado y ha logrado cambios. Tengo la certeza de que en la Presidencia de los Estados Unidos incrementará esa lista. 

Hillary tiene una batería de políticas públicas que lograrán mantener el buen rumbo para Estados Unidos. Desde temas trascendentales como mejorar el acceso a la educación universitaria o la cubertura de salud hasta lograr una reforma migratoria con camino a la ciudadanía. Continuar un progresivo y decisivo combate al cambio climático. Aunque no le convenga a México, mantendrá e impulsará el crecimiento económico de Estados Unidos con una mezcla de libre mercado e impulso a los sectores productivos. Mantendrá una vigorosa política diplomática que responda a los retos reales del mundo actual. Ampliará los derechos de las personas gays y trabajará por eliminar aquellas inequidades, discriminación e injusticia que vivan las mujeres, los afroamericanos, las personas con discapacidad. Quizá no sea tan llamativo como una revolución política, pero derribar las barreras que le impiden a cada persona alcanzar su propio potencial es algo que todo gobierno debe siempre impulsar. Es la mayor base de equidad que debes buscar en una sociedad humana que de forma consciente e inconsciente establece diferencias. 

Por eso, y por muchas razones más. Estoy con ella. 

Y en la próxima madeja: Review de Batman vs. Superman: El Origen de la Justicia.

domingo, 21 de febrero de 2016

La Jaula de las Locas

La Madeja del Gato (toda una cachel)
Madeja #323
Por Christopher Vergara

A simple vista, La Jaula de las Locas podría parecer una obra musical innecesaria al tratarse de un músical viejito que no tendría porque volverse a montar en nuestro país. Sin embargo, ese pensamiento queda más que superado una vez que uno ve en escena la fantástica adaptación que Juan Torres produce y que se presenta todos los fines de semana en el Teatro Hidalgo Ignacio Retes de esta Ciudad de México. 

Como dije, La Jaula de las Locas (La Cage aux Follies) es una obra relativamente vieja pero que pese a todo demuestra contar con gran vigencia. Estrenada en Broadway en 1983, con libreto de Harvey Fiersten y música y letras de Jerry Herman, basado en la obra de cámara francesa del mismo nombre de Jean Poiret, La Jaula de las Locas narra las aventuras de Georges, el gerente de un cabaret drag queen y su pareja Albin, estrella drag del mismo centro y las situaciones en que se meten cuando deben fingir ser una familia heterosexual normal ante los ojos de los padres ultraconservadores de la prometida de su hijo, adoración de ambos. 

En su momento, La Jaula de las Locas fue una obra hiperrevolucionaria. Estamos hablando de los ochenta, la época en que el tema de la homosexualidad apenas se empezaba a hablar con libertad en algunos círculos liberales. Que llegara una obra sobre una pareja gay, que además crió un hijo y además intenta engañar a un dúo ultraconservador fue un shock en época. Por eso fue tan relevante culturalmente hablando y la hizo ganadora de seis Premios Tony, incluyendo Mejor Musical y Mejor Libreto. La obra en México se estreno diez años después, en el escenario del extinto Teatro Silvia Pinal bajo la producción de esa mítica estrella. 

En esta ocasión, Juan Torres (sin Guillermo Wichers, su co-productor de años) nos presenta una versión que aunque actualizada en cuanto a montaje escénico preserva la esencia de su mensaje que además cobra relevancia en el contexto actual donde las familias homoparentales son una realidad cada vez más constante en nuestra sociedad y donde aunque la batalla cultural ha avanzado mucho aún existe homofobía y discriminación en nuestro país. Es decir, es un tema socialmente relevante. 

El elenco lo encabezan en esta ocasión Roberto Blandón en el papel de George y Mario Iván Martínez en el papel de Albin. Ambos están magníficos. No se podía esperar menor de Roberto Blandón, un actor que en repetidas ocasiones ha demostrado su madera no sólo como actor sino como cantante. La manera en que da vida a George es encantadora y varonil. Sin embargo, el verdadero agasajo es ver a Mario Iván Martínez como Albin. Mario Iván entrega el alma en escena con un personaje encantador donde todo está perfectamente montado, el tono de voz, las entonaciones, el desempeño vocal, los manerismos, los momentos dramáticos y cómicos, el glamour y la frialdad que lo acompaña. Sea como Albin o como su alter ego Zazá, o siendo la madre de Jean Michele o intentanto ser varolnil Mario Iván se lleva la obra de inicio a final.  

Otra persona que conquista la obra en cada escena es el delirante Rogelio Suárez (a quien hace pocas semanas elogié como Linus en Eres Bueno, Charlie Brown). En esta ocasión Rogelio interpreta a Jimmy, el desgarbado mayordomo de Albin que gusta de vestir como sirvienta y sueña con poder actuar aunque sea un noche en el club. Su personaje, uno de los comic relief del montaje termina siendo amado por la audiencia que cae conquistado por la forma tan divertida con que Suárez interpreta al personaje. Israel Estrada como el muy apuesto y algo confundido Jean Michele también roba cámara en varias de sus escenas, en especial en aquel número donde canta sobre lo enamorado que está.

Completan el elenco Patricio Castillo y Aida Pierce como el ultraconservador diputado Din Don y su esposa así como un genial ensamble que incluye un talentoso y bien entrenado cuerpo de bailarines que deslumbran como las enigmáticas y divertidas Cachels, las bailarinas del cabaret, todos ellos bajo la dirección de Matías Gorlero. La adaptación del guión, obra de José Luis Ibañez (que hasta donde entiendo, es la misma versión con que se montó en México en 1993) es bastante adecuada, tanto en la adaptación que hace de las letras como en la fidelidad que guarda.

La Jaula de las Locas es una obra eminentemente vigente no sólo porque presenta una pareja gay completamente funcional y feliz con muchos años de relación, sino porque presenta una estructura funcional donde dos homosexuales que aún en un ambiente aparentemente sordido como un cabaret criaron con total normalidad y plenitud a un joven que además fiel a su naturaleza es un heterosexual feliz que tuvo dos grandes padres (pese a una ausente y mala madre). 

La Jaula de las Locas es en ese sentido un discurso político de primer nivel que todos tendrían que ver, en especial porque vivimos en una sociedad cuyo sistema jurídico permite las familias homoparentales y que cada vez con mayor recurrencia dejaran de ser un mito o un tabú para volverse parte de una realidad social que tenemos no sólo que tolerar, sino aceptar y de ser posible celebrar. 

Al final del día los lazos de sangre no necesariamente brindan afecto como en muchas ocasiones los lazos de amistad si. La Jaula de las Locas fue una obra precursora y visionaria en su momento y por eso mismo merece ser vuelta a ver, porque esas situaciones que previó hoy en día son toda una realidad. 

Un gran libreto que está genialmente montado y deliciosamente actuado y cantado con todo el corazón. ¿Qué mas pueden pedir?

Atrévanse a entrar, a la jaula de las locas. 

Y en la próxima madeja: Las primarias demócratas.

Zootopia

La Madeja del Gato (utópica y animal)
Madeja #322
Por Christopher Vergara

A simple vista Zootopia podría parecer una cinta más de animación con animales. Es decir, ¿cuantas cintas de animación con animales antropomorfizados y parejas disparejas no existen? Disney incluso podría dar un posdoctorado en ello. Zootopia a simple vista parece eso, pero estamos ante la producción animada con el subtexto y discurso social más rico y revolucionario que haya visto la animación comercial en mucho tiempo. 

Zootopia, la más reciente producción de Walt Disney Animation Studios se situa en una sociedad utópica donde los animales han abandonado la dinámica de presa y cazador para convertirse en una sociedad idílica donde presas y cazadores conviven pacíficamente. Ahí es donde conocemos a Judy Hopps (magníficamente interpretada por la cada vez más diversa Romina Marroquín Payró), una coneja nacida en una granja que desde pequeña sueña con ser policía pese a las resistencias de sus padres y que a base de esfuerzo se convierte en policía para una vez en la práctica verse relegada a ser una simple policía de parquimetros cuyo mayor reto es poner cien multas al día. 

Todo cambia cuando una serie de misteriosas desapariciones vuelven loco al departamento de Policía y gracias a un golpe de suerte, a Judy se le permite investigar la desaparición de una nutría, para lo cual se alía con Nick (con la genial voz de René García), un zorro que haciendo honor a la fama de su especie se dedica a estafar a todo aquel que se deje. Eso da inicio a una dispareja relación donde ambos vivirán muchas locas aventuras (las cuales incluyen lobos, osos polares, unos delirantes perezosos y criminales zarigueyas) y descubrirán los orígenes de este misterio. 

Como mencionaba al principio, de entrada la cinta parece bastante convencional. Tenemos dos grandes y carismáticos personajes llenos de sueños y miedos que logran vencer los obstáculos y cumplir aquello que los motiva. Tenemos situaciones que nos harán reír o conmover en todo momento (insisto, los osos perezosos y las zarigueyas son los mejores personajes de apoyo vistos en mucho tiempo) y una cinta cuya calidad técnica es innegable, con un diseño visual delirante y un detalle en los aspectos más mínimos que es hermoso (la forma en que Zootopia está diseñada es un derroche de imaginación y razonamiento). 

Pero donde el corazón de Zootopia resuena con mucha más fuerza es en lo poderoso, atemporal y actual de su mensaje. Zootopia es una cinta que en lineas generales habla sobre los prejuicios y la diversidad, que en lineas específicas es un discurso político contra el racismo y la misoginia así como sobre la diferencia entre la tolerancia y la aceptación y que en general es una pulida reflexión sobre la otredad y la forma en que los seres humanos agrupados como sociedad enfrentamos lo que es distinto a nuestros canones comunes. 

Si, es todo un tratado político. 

Los prejuicios se hacen presentes desde los primeros momentos de la película y aparecen de manera constante en ella, como lo que son: juicios previos que hacemos de las cosas sin conocerlas, en muchas ocasiones sin esperar alguna virtud del otro y esperando algún efecto negativo de lo mismo. Más aún, los prejuicios aparecen como algo que todos (absolutamente todos) son capaces y generalmente piensan: desde pensar que un conejo es tierno, un zorro es astuto o un elefante sabio. La diversidad vista a través del prejuicio no es por tanto algo positivo sino algo como a lo que se debe rehuir. 

No es gratuito que Jude Hopps sea mujer o sea un conejo. Ambas decisiones encierran una metáfora sobre la misoginia que es grandiosa cuando uno la nota. Jude no es sólo una mujer, es un conejo, un animal que todos piensan que es tierno. Una característica que dentro de los estereotipos se espera de una mujer, mujer tierna. En el pensamiento común (que tiene la sociedad e incluso sus padres) Jude debería conformarse con ser una tierna coneja que vende zanahorias. Por ello resulta tan revolucionario que Jude se esfuerce y logre ser una policía, que además es investigadora y no una cara amable de la corporación y que además logra resolver un gran y complejo crimen. En ese sentido Jude es un modelo a seguir para cualquier mujer. Un personaje que logra vencer los obstáculos que la sociedad le impone para ser lo que ella quiere. 

La cinta además habla de racismo en su sentido más puro cuando divide a las especies entre depredadores y presas (binomio que aplica para cualquier división racial, sea blancos, negros y latinos, ricos y pobres, nacos y finos, etc). La forma en que aborda la aparentemente sólida (pero realmente frágil) paz entre ambos bandos es un reflejo de como las sociedades actuales viven muchas veces más en tensa paz que en verdadera plenitud.

La forma en que la cinta narra como los prejuicios explotan en momentos de crisis es además una lectura sobre como existe una diferencia entre tolerancia que raya en la hipocresía social y aceptación. Si realmente la linea entre depredadores y presas hubiera estado borrada de forma utópica, los últimos no se hubieran vuelto paranoicos contra los primeros, ni los hubieran culpado de todos sus males. Piensen en esto último en el contexto actual (por ejemplo, donde muchos republicanos culpan a los inmigrantes de sus problemas o donde los europeos buscan expulsar a los africanos de sus países) y verán que esa distinción entre depredadores y presas existe en nuestra sociedad que busca de manera perversa y en última instancia eliminar las diferencias para homogeneizar en la medida de lo posible.

Pero la cinta no sólo critica de forma directa y certera estos aspectos de la sociedad actual cada vez más prejuiciosa y divisoria, sino que además (como buena cinta Disney) presenta un mensaje de esperanza que tiene mucha aplicación en la vida real. Zootopia termina siendo una celebración sobre la diversidad en todas sus formas. Así sea la diversidad de pensamiento entre una familia de conejos y una diversidad de especies dentro de una sociedad. Jude cierra con una frase demoledora y fantástica acerca de como es aceptando las diferencias de los otros y trabajando sobre bases en común es que se logra la verdadera utopía. No debemos luchar contra las diferencia, excluir y homogeneizar. Debemos celebrar lo que nos hace distintos y buscar las coincidencias que permitan mantener esas diferencias pero en última instancia permitirnos vivir en armonía. 

¿Se dan cuenta lo revolucionario que es este mensaje contra los prejuicios y estereotipos en una película 'infantil' sobre una coneja y un zorro de una hora y media de duración? Es muy poderoso. Porque además está dirigido a quienes son más aptos para destruir esas barreras sociales que hoy nos enferman. Los niños y jóvenes. 

No puedo dejar de reconocer el brillante trabajo de dirección que realizó Ricardo Tejedo y que incluye además de a Romina y René al genial Sergio Zurita como Flash, a Carla Medina en el hermoso rol de Bellweather, a Octavio Rojas como el prejuicioso pero de buen corazón Jefe Bogo, al maestro Pedro D'Aguillón y Marcela Páez como los papas de Jude y a Shakira en un rol especial y muy genial como Gazelle, una estrella pop que tiene además un gran número en Try Everything. 

Zootopia es no sólo una nueva y arrolladora comedia de Walt Disney Animation Studios que merece triunfar por todos lados. Es una revolucionaria cinta que con la anecdota más sencilla hace una lectura de la sociedad actual. Enhorabuena al duo imparable de Byron Howard (Bolt, Enredados) y Rich Moore (Ralph, el demoledor) en la dirección, Jared Bush en la co-dirección y Clark Spencer en la producción. 

Try everything. Intenta todo.

Y en la próxima madeja: Ahora si, review de La Jaula de Las Locas.

domingo, 14 de febrero de 2016

Deadpool

La Madeja del Gato (con chimichangas)
Madeja #321
Por Christopher Vergara

Cuando lees de forma regular cómics es inevitable desarrollo afecto o afinidad por uno o varios personajes. Conectas con ellos de tal forma que se vuelven tus favoritos sea porque te caen bien, te identificas con ellos o los admiras. Los X-Men (en especial Jean Grey, Storm y Nightcrawler) siempre han sido mis favoritos. Y así como hay personajes de los que te enamoras inmediatamente hay otros que ni con verlos diez mil veces te caen bien. Eso me pasaba con Deadpool. 

Creado en 1991 dentro de las paginas de New Mutants (pronto a cambiar en X-Force) de la mente siempre inquieta de Rob Liefeld junto con Fabian Nicieza, Deadpool es un claro ejemplo de muchas cosas que estaban mal en la industria del comic, empezando con el nunca consistente o lógico pero muy energético dibujo de Liefeld pasando por la violencia excesiva, la carencia de tramas con sustancia, el shock value gratuito hasta llegar al absurdo donde un cómic vendía porque un personaje usaba grandes pistolas (si, hablo de ti mi querido Cable). Aunque muchos lo adoran en mi particular punto de vista Deadpool es una fantasía masturbatoria violenta y parlanchina de Liefeld. 

Y en cierta forma lo es, pero con el paso de los años, y la pluma de guionistas más capaces como Joe Kelly, Gail Simone, Daniel Way o Gerry Duggan, Deadpool se fue convirtiendo en un favorito de la audiencia gracias a una combinación de humor agil y parlanchino con violencia y acción (como el hijo perdido de Spider-Man y Wolverine). De ahí que Fox mostrará interés en el personaje aunque no mucho tino cuando realizó una nada afortunada y poco fiel adaptación del personaje en X-Men: Orígenes Wolverine, donde Ryan Reynolds vio por primera vez como se le iba el tren del superheroísmo (que se le volvería a ir en Green Lantern). 

Pero la tercera es la vencida y gracias a la entrega e insistencia de Reynolds y Lauren Shulen Donner, productor de largo cuño de la franquicia mutante para Fox, el proyecto de alguna forma se mantuvo en trabajo, incluyendo una prueba de pantalla mucho más fiel al personaje del cómic (tal y como Lauren y Ryan siempre quisieron) que se filtró en 2012 y fue la punta de lanza para que Fox diera luz verde al proyecto con esta visión en mente. 

Y las cosas empezaron a correr por si solas, no sólo Reynolds encantado aceptó volver a encarnar el personaje principal, sino Shulen Donner y Simon Kinberg lograron crear una tormenta creativa perfecta que incluye al debutante Tim Miller en la dirección y a Rhett Reese y Paul Wernick en el guión. 

Deadpool nos narra la historia de Wade Wilson, un ex soldado que se gana la vida como mercenario de adolescentes y que se enamora de Vanessa Carlysle, una escort con quien vive un año de apasionado romance hasta que le es detectado cáncer. Entonces es contactado por una misteriosa agencia que le ofrece curarse de su enfermedad sin saber que realmente esta aceptando participar en un proyecto del mutante Ajax, que busca replicar un proceso del proyecto Weapon X donde se activan los genes mutantes en humanos normales mediante metodos violentos y que en Wade se manifiestan con un factor de curación acelerado. 

Deforme y sin valor para contactar a Vanessa, Wade decide hacerse un traje y convertirse en Deadpool, una suerte de antihéroe mercenario que tiene como principal objetivo cazar a Ajax y obligarlo a que le arregle su fealdad. A la par de esto deberá lidiar con los X-Men, Colossus y Negasonic Teenage Warhead que desean reclutarlo para que se una a los X-Men. 

Deadpool es una adaptación extremadamente fiel del mercenario bocón a la pantalla grande. Tiene muchos chistes, muchas groserías, mucha violencia, algo de sexo, algo de profanidad, y mucho humor. Y funciona increíblemente. 

Esta película denota algo en toda su realización que muchas cintas igual poseen pero no presumen: esta hecha con muchas ganas y mucho corazón. Realmente el director, guionistas, actores y equipo técnico dejaron el alma en esta cinta, se diviertieron haciéndola y fueron honestos en sus pretensiones. Es imposible no amar y divertirse con una cinta que sólo despide buena onda y buena vibra, aun con lo profana y grosera que pueda sentirse. 

Ryan Reynolds finalmente se redimió y encontró el papel de su carrera. Olviden el anterior Deadpool, olviden a Green Lantern. Ryan Reynolds nació para hacer este papel. Todo gira de forma tan perfecta alrededor de su interpretación que es imposible no sentir simpatía y cariño por el personaje aun cuando es un menso.

La cinta es muy divertida, tiene secuencias realmente desternillantes de risa (cuando se rompe las extremidades con Colossus es por mucho mi secuencia favorita). La acción es adecuada y muy divertida y la historia fluye de forma muy natural. La forma en que Deadpool rompe la cuarta pared es fenomenal. Como dije, es una tormenta creativa perfecta. 

Incluso aquellos elementos que ligan esta cinta con la franquicia mutante están bien, aunque Negasonic Teenage Warhead sea una versión muy libre del personaje y Colossus desconozca el personaje que conocíamos de cintas anteriores (además de que la cinta pone en contradicción toda la franquicia mutante o sigue pretendiendo ignorar que X-Men: Origins Wolverine sucedió). 

Yo no daba un peso por Deadpool hace un año y me parecía una cinta que no tendría futuro o me llamaría la atención. Pero en un primer momento la publicidad me cautivo por irreverente y divertida. Por bien hecha. La cinta fue una grata cristalización de mis expectativas. 

No se si sea fan o no de Deadpool, pero me encantó su película y espero la secuela. Ojalá sigan por esta senda. Cuando Fox se lo propone maneja con maestría la franquicia mutante, incluso sin Bryan Singer. Ojalá sigan por esta senda. 

Y en la próxima madeja: Review de La Jaula de Las Locas.

domingo, 7 de febrero de 2016

Como Quieras... ¡Perro Amame!

La Madeja del Gato (teatral)
Madeja #320
Por Christopher Vergara

Aunque enamorarse puede ser una de las cosas más sencillas en la vida, cuando en tu vida amorosa has sufrido una, tras otra, tras otra y tras otra decepción, volver a creer en las relaciones de pareja se vuelve más complejo, pues tienes más contras que pros en tu historial. Recuperar esa disposición puede ser una tarea titánica pero tremendamente divertida, tal y como lo demuestra la comedia musical Como Quieras... ¡Perro Amame!, que actualmente se presenta simultáneamente en el Teatro Renacimiento del Centro Teatral Manolo Fabregas como en el Teatro SOGEM Wilberto Cantón. 

Como Quieras... ¡Perro Amame! es una comedia escrita (y supongo que dirigida) por Diego de Erice (quién también co-estelariza la obra y a quien seguramente recuerdan de telenovelas recientes, entre ellas Qué pobres tan ricos y A mi querida Lichita) que narra el encuentro de Sam y Max, una cuarentona fracasada en el amor y un joven arquitecto multiples veces engañado en la misma materia que coinciden una noche en un restaurante donde ambos fueron plantados. 

Cayendo en cuenta de esta trágica coincidencia, Max le pide a Sam que se quede y cenen juntos desahogándose por su mala suerte en el amor. Aunque la química entre ambos en inmediata, Sam se resiste pues Max es algunos años más joven que ella, mientras que Max percibe un odio irracional de Sam hacía los hombres cristalizado en su obra máxima, un libro donde compara a los hombres con los perros. Así ambos empiezan a compartir su experiencias e intentar explicar como es qué las relaciones de pareja aún son necesarias cuando tanto hombres como mujeres saben que el sexo opuesto es un dolor de cabeza. 

Aunque se anuncia como una comedia musical, Como Quieras... ¡Perro Amame!, es en realidad una comedia de situación con algunos cortes musicales que sirven para ilustrar momentos, recuerdos o sentimientos. En ese sentido, el libreto de Diego de Erice es francamente divertido. Uno no puede más que reír identificándose tanto con situaciones muy comunes (que en ocasiones parecen estereotípicas) de tratar con hombres y mujeres (aun y si no es en un plano netamente amoroso) así como de las historias propias de amor (y principalmente) desamor que narran tanto Sam como Max, un par de adultos que han perdido la fe en las relaciones románticas a causa de su propio caudal de decepciones. 

Dentro del libreto resulta bastante divertido la construcción que hace Sam de los hombres como perros y algunos ejemplos que da de ello, la obra te deja con una sensación de querer conocer más de dicha clasificación que realiza Sam, no sólo por lo hilarante que es, sino por las diversas situaciones o recuerdos que trae cae tipo de perro. 

Es necesario señalar que es realmente muy positivo que alguien tan joven como Diego de Erice (actualmente de 28 años, aunque esta obra la escribió cuando tenía 24) logre crear un texto tan pulido y divertido, aun y cuando es sencillo y humilde en sus intenciones y mensaje. La resolución final es bastante obvia, tanto en el sentido dramático (ya se imaginarán como terminan Max y Sam) como temático (la obra termina postulando que si bien es cierto que hombres y mujeres son igualmente caóticos y complicados en las relaciones, también valen mucho la pena vivirlas). 

El montaje aunque muy sencillo en su escenografía e iluminación es realmente muy funcional. En ese sentido, es obviamente su elenco el que da vida a esta puesta que antes de su producción actual contó con representaciones en teatros más modestos. A Max lo han interpretado el mismo Diego de Erice, Jerry Velázquez, José Luis Rodríguez, Eleazar Gómez y actualmente se integró a la puesta Roger González, mientras que a Sam el papel lo continuán alternando Michelle Rodríguez y Gicela Sehedi. Mi función en particular fue con Roger y Gicela. 

Yo no conocía a Gicela en el escenario y la verdad es que es gloriosa. No sólo porque tiene un talento vocal extraordinario que refrenda en cada uno de sus temas, sino porque su carisma y dominio en escena es brillante. La forma en que se apropia de Sam es divertida, honesta y auténtica, lo que esperarías de un personaje como Sam. Realmente es un gran talento que es genial disfrutar. 

Roger por otra parte es mi Roger González a quien tengo más de diez años de conocer en medios y seguir con relativa fidelidad. El año pasado lo había visto por primera vez en escena en Hoy No Me Puedo Levantar como Colate pero en esta ocasión fue genial verlo en escena como Max, un personaje en una obra mucho más íntima y sencilla lo cual ayuda a apreciar con más naturalidad sus talentos y limitaciones. Lo primero que realmente me sorprendió es la excelente calidad vocal que tiene Roger, no sólo porque canta, sino porque canta muy bien, tiene un rango bastante adecuado e interpreta solidamente. 

Por otro lado, su carisma y derroche escénico es más que conocido y apreciado, Roger tiene un callo tremendo en lo que se refiere a estar sobre un escenario y aunque lo ves en escena y sigues pensando que es Roger (por su misma personalidad magnética y transparente, incluso inocente) le va muy bien al personaje. Si, quizá no es un gran avance en su rango actoral pero es un personaje que le va como anillo al dedo. Lo hace muy bien. 

Como quieras... ¡perro amame! es una muy divertida puesta en escena que durante hora y media los hará reír y reflexionar sobre los sabores y sinsabores de las relaciones de pareja logrando que al final recuerden que a pesar de los pesares, tener novio/novia vale la pena, aunque sea para sumar otra página gris al libro de perros. 

Ahora sólo me falta repetir con Diego de Erice en escena.

Y en la próxima madeja: Review de La Jaula de las Locas.

lunes, 11 de enero de 2016

La Familia de Diez

La Madeja del Gato (teatral)
Madeja #319
Por Christopher Vergara

Una Familia de Diez fue de las últimas comedias que Televisa produjo con bastante éxito (y eso fue hace ya la friolera de ocho años) y que hasta la fecha sigue repitiendo de manera constante dentro de sus señales abiertas de y cable. Y la verdad es que con merecido reconocimiento, pues se trata de uno de los trabajos más pulidos de Jorge Ortiz de Pinedo: una comedia de situación con unos personajes perfectamente delineados y situaciones hilarantes y desternillantes que forman una de esas combinaciones únicas que hacen un trabajo memorable. 

Televisa prometió, como en muchas otras situaciones, una segunda temporada que es hora que aún no llega (y quizá nunca lo haga), lo que llevó a Jorge Ortíz de Pinedo a revivir tan amada serie en el teatro, presentándose desde hace dos años, y con muchas posibilidades de continuar, tanto en la Ciudad de México (donde se ha presentado en el Teatro López Tarso, del Centro Cultural San Ángel) como en el interior de la República con una intensa y larga gira. 

La Familia de Diez (así titulada en el teatro) es una adaptación libre de El Casado Casa Quiere, una comedia española obra del dramaturgo Alfonso Paso, la cual narra las aventuras y desventuras de una familia de cada vez más integrantes que se encuentra cada vez más apretada en un pequeño departamento de mala muerte y donde de todos los integrantes, sólo dos aportan al gasto familiar. 

La obra, en general narra los eventos más importantes que vimos en la serie (y que seguramente son el arco dramático principal de la obra de Paso). La llegada de Gaby, la esposa de Plutarco a la casa, la llegada de Aldolfo, pareja de la Nena y finalmente el triunfo de los López en ganar una casa en un concurso de televisión. 

Dicen que las mismas historias nos las pueden volver a contar siempre que se haga bien y este es el caso de La Familia de Diez. Aunque es una historia conocida, verla en el teatro es una delicia, no sólo por la irrepetible conexión que existe en cada función entre elenco y público, sino por la manera muy elegante y divertida en que Ortiz de Pinedo ha mantenido actualizado y fresco el guión además de lo que siempre ha sido la mayor fortaleza de la serie: el carisma que derrochan sus protagonistas. 

Es un gran alivio que (casi) todo el elenco de la serie se mantenga intacto. No sólo por revivir lo que vimos en televisión, sino por la química única que tienen en escena. Desde Jorge Ortiz de Pinedo que realiza los más geniales monólogos de queja (el monólogo sobre los adultos mayores en los supermercados es inolvidable y delirante) como Plácido, hasta Ricardo Margaleff que se lleva las palmas con la comedia física del entrañable Plutarco, no hay uno de los miembros del elenco que este mal. 

Don Eduardo Manzano como el zangano y tragón Arnoldo resulta todo un goce, en especial por ver una leyenda del entretenimiento en escena, vital y lleno de vida, regalándonos un personaje tierno e irreverente al mismo tiempo. María Fernanda García como la dramática e hipocondríaca Licha es una delicia pese a su poco tiempo en escena. Mariana Botas como la ignorante pero presumida Martina es realmente muy divertida. 

Jessica Segura como Tecla, la 'ahijada' del abuelo que se viene desde su pueblo es desternillante, en especial con su astucia en la tecnología. Andrea Torre como la Nena mantiene esa frescura como la pobre hija de Licha, lo mismo que Moisés Iván Mora como Aldolfo, su activista y bueno para nada novio. 

Renata es el único cambio en la obra, pues en esta ocasión lo interpreta Laura Luz, quien logra con bastante carisma y energía sacar a tal personaje, haciéndolo suyo y sin necesidad de fusilar o imitar lo que era nítido en el personaje que en pantalla (y una parte de la gira) realizó Zully Keith, que eran los errores de confusión con sus múltiples novios. 

Finalmente está Daniela Luján. Una de mis actrices favoritas de toda la vida (y cuando digo de toda la vida, es desde que ambos eramos infantes), la razón por la que vi y me enamoré de la serie y quien como la ingenua y carismática Gaby del Valle, roba escena y genera risas con su inigualable Principo Plutarco. 

Podría narrar decenas de escenas y grandes momentos que la obra contiene, pero es mejor que las vean con sus propios ojos; La Familia de Diez es no sólo una cálida reflexión sobre las familias mexicanas y los retos que implica establecer un hogar propio sin terminar completamente hacinados, es una desternillante comedia que prueba las mejores dotes de Ortiz de Pinedo como productor: conjuntar un gran elenco que lleve a la vida un libreto inteligente y bien estructurado, que además te hará reír durante dos horas. 

Porque al final, el casado casa quiere. 

Y en la próxima madeja: Review de Como Quieras Perro Amame.