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domingo, 19 de junio de 2016

Las Ventajas de Ser Invisible

A diferencia de muchos, me tardé bastante en conocer Las Ventajas de Ser Invisible, de hecho primero vi la película en Netflix (mucho después de que fuera un éxito) y la amé con todo mi corazón. Me encantó la temática, la dirección, las actuaciones tan geniales de Emma Watson, Logan Lerman y Ezra Miller. Dije, tengo que leer la novela.

Me tardé. Tiempo después compré la novela y más tiempo después la leí. Apenas ayer la terminé. 

Algo que tienen los libros es que forman una relación mucho más intensa con sus lectores que una película con sus espectadores. Se forma una relación íntima, única y mucho más duradera, empezando por el hecho de que regularmente uno tarda más en leer un libro que en ver una película. Cuando el libro que estás leyendo te resuena emocionalmente, esa relación se vuelve más íntensa y quizá más difícil. 

Me tardé un tiempo en terminar el libro. No porque no me gustara (lo amé, muchísimo) sino porque cada que lo leía me dejaba una suerte de terremoto o cuando menos sacudida emocional que me duraba un par de días. Las Ventajas de Ser Invisible me habla en muchos niveles pero en especial me llevó a tener un diálogo bien intenso conmigo mismo, con mi pasado adolescente (que tiene temas que me atormentan) pero que igual me dió algunas respuestas. 

Es imposible no amar a Charlie. Es imposible no amar su torpeza, su inocencia, su excesivo análisis de las cosas, es muy genial cuando empieza a preguntarse o teorizar sobre la vida de los desconocidos. Es algo genial que creo todos hemos hecho. Teorizar sobre cómo será la vida de la persona que conduce el camión o de aquella madre con su hijo. Charlie es un personaje que te da muchas oportunidades para identificarte con el. Principalmente porque antes que otra cosa es un personaje que siempre muestra su propia vulnerabilidad, sus propios defectos o zonas en las que aún es inocente. Todos hemos sido Charlie, más allá de que quizá no nos hayamos sentido invisibles o marginados (Yo levanto la mano, porque si lo he sentido). 

Charlie vive cosas muy geniales en la novela, empezando porque conoce dos amigos, Sam y Patrick que le cambian radicalmente la vida y lo llevan a vivir grandes aventuras. Pero algo que amé de la novela es que no glamuriza la adolescencia, sino que incluso te muestra (y te recuerda) que tiene momentos muy geniales pero también tiene muchos momentos espantosos, horrendos o cuando menos mediocres. 

De alguna forma yo tengo conflictos con mi adolescencia. Siento que no viví lo suficiente en aquellos años. Que fui muy tímido, muy miedoso o muy tonto y no viví lo que tenía que haber vivido (y que eso ha venido arrastrando muchas cosas en los años que le siguieron). Siento que no hice todas las cosas que debí haber hecho en la preparatoria (salir del closet mucho antes y ser más arriesgado y menos inseguro e intentar más actividades, etc). Y creo que de alguna forma me he obsesionado con ello e incluso he culpado esas conductas de cosas que sucedieron después, como mi constante y hasta la fecha vigente desastre romántico. 

Charlie me hizo recordar mi propia adolescencia. Y al mostrarme que su adolescencia tuvo cosas buenas y malas me hizo caer en cuenta de que no está bien que me obsesione con las cosas negativa que tuvo y olvide que también tuvo cosas buenas. Si, quizá no tenga un mejor amigo que sea inseparable y con el que haya vivido grandes cosas, y quizá no tuve muchos amores (ninguno de hecho) y quizá no hice cosas locas, pero tampoco estuvo totalmente en blanco. Hice buenas amistades (unas pocas grandiosas de hecho), tengo algunas buenas anecdotas y aunque me tardé acepte quien soy en mis propios términos y tiempos. 

Hay una parte que me marcó mucho donde Charlie narra como le causan cierta curiosidad las fotos antiguas, porque todos parecen muy felices en ellas, como si fueran más felices que tu. Porque enmarcan días de glorías. Y Charlie concluye diciendo que cuando tenga hijos espera poder decirles que ellos son tan felices como él lo parece en sus fotos viejas. 

Esa reflexión funciona realmente en dos sentidos. Ustedes serán tan felices como yo en esas fotos, y tan tristes como no lo parece pero realmente lo fue. Como dije, Charlie tiene buenos ratos y malos ratos, y aunque una foto encierra un momento donde aparenta que todo es felicidad, tras de ese momento capturado existieron momentos tristes, de angustía, de miedo o de enojo. Es una crítica muy elegante hacía como la sociedad, la nostalgía y los propios medios glamurizan la adolescencia como una época dorada donde todo es genial y donde vives al máximo y cada día es único. Y aunque tiene cierta razón también es cierto que es una étapa donde vives cosas tristes, depresivas, horrendas, etc... y está bien. 

Al final, Charlie tiene otra reflexión, quizá bastante cliché pero que funciona de maravilla en el libro respecto a que quizá no podemos elegir de dónde venimos, pero si podemos elegir hacía dónde vamos. Esa idea por trillada que suene, me hizo mucho eco al final del libro y me brindó cierta resiliencia respecto a las 'heridas' que siento respecto a mi adolescencia. No puedo cambiar el pasado, no puedo viajar y decirle a mi yo más jóven que sea más aventurero o alocado y tengo que aceptar eso, y más aún, tengo que estar en paz con ese pasado. Por eso decía que no podía seguir enojado o culpando ese pasado. Tengo que aceptarlo como es, porque mal que bien, me ha traído hasta aquí. Tengo que dejar de culpar el pasado y elegir hacia donde quiero ir. Algo que quizá no he hecho del todo. No puedo culpar decisiones de hace ocho años de las cobardías de hoy en día. 

En algún punto, Charlie charla con su profesor de Literatura (con quien tiene una relación fraternal mucho más cercana y productiva intelectualmente hablando) y este le dice (uno de los mantras del libro) respecto a que tenemos el amor que creemos merecer. La frase toma total sentido hacía el final del libro, cuando sostiene una charla bastante intensa con Sam, a quien ama loca y profundamente donde ella le dice (en esencia) que el amor pasivo no significa nada para ella, pues de alguna forma es como si no estuviera él ahí, que Charlie no sólo tiene que procurar a los demás sino que tiene que procurarse asimismo y buscar su propia felicidad, su propio amor. Charlie no cree merecer el amor de Sam y por eso vive pensando que basta con que procure la felicidad de ella, aún a costa de no sentir nada y en última instancia sentir infelicidad. 

Es bien dificil sentir que mereces amor, cuando tu mismo crees que nadie te puede amar. Cuando tu medio exterior pero especialmente tu (y básicamente sólo tu) te has estado machacando en tu cerebro que nadie podría enamorarse de ti porque no eres interesante, no eres atractivo, no eres delgado, no eres divertido, no eres especial. Es muy complicado construir autoestima y confianza cuando te has pasado entre quince y veinte años destruyendo tu propia apreciación y cariño propio. Si, quizá de orígen externo, pero que tu diste importancia, engrandeciste, alimentaste y en última instancia diste vida y fortaleza en tu propio detrimento. 

Es bien difícil romper ese ciclo que he estado viviendo desde hace mucho. Que tiene puntos de orígen en mi infancia, en mi adolescencia, en mis pocos años de vida adulta y que tiene múltiples puntos de contacto y resonancia entre si. No sé como romper ese ciclo, es muy fácil decir que quiero romperlo aunque sea mucho más complejo realmente hacerlo. Pero quiero hacerlo. Quiero aceptarme como soy, así como quiero estar en paz con mi pasado quiero estar en paz conmigo mismo y sentir que aunque no soy perfecto y quizá no soy como quisiera ser, eso no me hace indeseable. Sino que pese a todo, merezco amor y merezco buen amor. No amor por compasión o por desesperación o por interés. Amor genúino, amor con sus partes horrendas y hermosas. Pero intenso y en última instancia y en esencia positivo. 

Tengo que dejar de creer que no merezco amor y creer que merezco el amor que me haga más pleno. No tener el amor (o la ausencia de él) que creo merecer. Sino tener el amor que me haga esencialmente feliz. El amor que realmente merezco. Y si, tengo que trabajar mucho en ello. Es una telaraña que lleva muchísimos años creciendo y pegándose, que llevo muchísimos años alimentando. 

Empecé leyendo Las Ventajas de Ser Invisible pensando que sería otra novela adolescente donde proyectaría aquello que sueño haber vivido en mi adolescencia. Tal y como creo hice con la película (y he hecho con miles de series, libros, películas, etc). Terminé haciendo un viaje emocional muy intenso. Que me llevó a enfrentar mis demonios, mis fantasmas, mis miedos y en última instancia a mi yo adolescente. Y quizá me puso en camino a estar en paz con mi pasado, dejar de culparlo y voltear al futuro que es donde yo puedo hacer aún todo lo que quiera. Al final, es una novela que me ha dado muchas ganas de 'involucrarme' y no sólo ver como suceden las cosas.

Fue una novela donde no sólo quise sentirme infinito. Sino en la que recordé todas las veces que me he sentido de esa manera, las veces que no, y todas las oportunidades que aún tengo de ser infinito. 

Gracias Charlie. Gracias infinitas por todo. 

Si nunca volvemos a vernos, piensa que las cosas están bien y si no lo están que pronto se arreglarán.

viernes, 14 de marzo de 2014

(Tardía) Despedida.

Ver una foto, en ocasiones puede parecer catastrófico, aunque por otro lado, quizá sea la violencia y fuerza agresora de aquello que finalmente termina. Así creo, es lo que me ha sucedido contigo. Finalmente te he dejado ir.

A veces, ya no se porqué me enamoré de ti. Si por que me hubiera gustado ser como tú (entre algunos de mis traumas relacionados está el de verme como tu), si fue por tu edad, para sentir que vivo ese vacío que siento debí haber vivido a tu edad o si es realmente atracción física y psicológica hacía tu persona. Mi conclusión sería que son los tres, aunque lo sano es que sólo fuera lo último. 

Tampoco se si lo hice porqué me hubiera gustado tener control sobre ti, o de alguna manera dominarte. Mi naturaleza es controladora, dominante y quizá posesiva, pero no se hasta que punto realmente fuera así. Porqué si, eres más joven que yo, pero, eras mucho más perverso que yo. Pensé que mis perversidades se equilibrarían con las tuyas, pero no fue así, incluso logrando neutralizarse. Wicked always wins, but between you and me, you were the wickedest

Creo que por eso aún sentía enojo. Porqué además de que no pude controlarte o equilibrarte como pensé, fuiste más inteligente, pero a la vez más cobarde que yo. Sí, quizá no ayuda el tener que pasar diario por ese lugar, que conocí sólo por ti, y que sólo me recuerda a ti en consecuencia. Si. mucho tiempo me dolió y enojo que hayas sido cobarde, y no hayas tenido valor de decirme la verdad de frente, además claro de que rechazaras mi amistad, que siempre estuvo a tu disposición.

Sin embargo me di cuenta también, que ese enojo, en realidad es tristeza. Si, por las majaderías y eso, pero principalmente, que me hubiera gustado ser tu persona especial, y hoy en día, ser ese que está contigo. 

Si, me sacó mucho de onda verte con alguien más. Pero siendo honestos, no me molesta realmente. Pese a todo, mereces ser feliz y es muy genial que lo seas y hayas encontrado una persona especial que te ayude a olvidar tu pasado, a cerrar tus propios ciclos, y a ser feliz, tal como se ve que hoy lo eres. A final de cuentas, eres un buen chico, lo tienes ganado.

En realidad, todo lo que siento ya no tiene que ver contigo. Tiene que ver con mis propios demonios, mis fantasmas y claro, que aún no he encontrado mi propia persona especial. Mi propio tiempo feliz. Pero ya no tiene que ver contigo. Respecto exclusivamente de ti, creo que ya no siento nada más que un recuerdo, más agradable que molesto. Ya no te tengo cariño, quizá sólo aprecio, pero tampoco coraje u odio. Simplemente has salido de mi vida, al fin te he podido liberar. Cerrar el círculo.
I'm never going back. The past is in the past. Let it go, let you go, my dear. I'm in peace with you. 

sábado, 8 de febrero de 2014

Sobre la indiferencia

Toda mi vida he temido a la indiferencia. 

Es por ello que muchas veces me esfuerzo tanto con las personas, muchas veces más de lo que realmente necesitan o merecen. Tengo una solida necesidad de ser recordado por otros que buena parte de mi aprobación viene del exterior. Quizá estoy mezclando conceptos, pero en resumen la indiferencia de otros me lastima y hace sentir ignorado. Ni siquiera es como tal un miedo a la soledad, es un miedo a que nadie me recuerde. 

Ultimamente hay otro tipo de indiferencia que me está preocupando cada vez un poco más. Uno que noté hace tiempo y que cada vez he ido sintiendo más fuerte. La indiferencia sobre aquello que siento. 

De ello fui consciente hace un año o algo así, viendo un episodio de Once Upon a Time (lo sé, así de patético soy en ocasiones). En ese episodio se cuenta porqué la Reina Malvada odia a Blanca Nieves. De alguna manera Blanca Nieves fue culpable de la muerte de el único hombre que la Reina alguna vez amo en su vida. 

Más allá de la historia y todo lo relativo a la serie (que es magnífica), lo que realmente me traumó fue ver, sentir de manera clara como el corazón de la Reina no sólo se rompía, más que eso, se hacía duro, se cerraba, no dejaba entrar nada nunca más en su vida. 

Proporciones guardadas y sin odio, claro. Pues, así me he sentido últimamente. Tras mi último fracaso amoroso, el último de tanto, y tras una medianamente breve depresión tras ello. Me he sentido... completamente indiferente ante el amor, y en menor medida ante todo lo demás. Como si, inconscientemente, no quisiera nada. 

Anteriormente, recuerdo que como muchos de mis amigos y amigas, solía ir por las calles pues viendo chicos. Quizá jamás les hablaba ni nada por el estilo, pero los veía, me sentía atraído hacía ellos, me gustaban, y hasta los sabroseaba para ser textual. Pero éstos días, ya no lo hago. Me he dado cuenta que difícilmente veo a los chicos y mucho menos pienso en ellos más que humanos comunes y corrientes como todos los demás con los cuales no tengo ninguna relación. 

Otro aspecto donde lo he notado es que... ya ni siquiera me duele tanto. Antes, cada cierto tiempo, me deprimía estar solo y lloraba por ello. Ya casi no lo hago. Incluso en ocasiones me he sentido triste por ello o por otras cosas, y realmente no me he sentido tan triste como para llorar. Me ha costado mucho trabajar llorar. Ya no me sucede tan facilmente como antes. Y no es que me guste llorar, pero hacerlo muchas veces me aliviaba y otras me hacía sentir algo.

Aunque por el contrario, y creo que como consecuencia de, me he vuelto un sensible de primera. O me conmuevo facilmente. Me ha pasado, en más de una ocasión, que ciertas cosas, como una película o ciertas imagenes en la calle, me conmueven de manera fuerte y me causan algunas lágrimas. Como si una mezcla de celos con nostalgia inexistente se apoderará de mi y me hiciera llorar. Rompiera ese envase y sacara todo.

Y me preocupa mucho porqué... bueno, no convertirme en una de esas personas amargadas e insensibles que se pierden en ellas mismas simplemente porqué han perdido la fe. No cuando se que puedo ser tan romántico y tan entregado y apasionado en una relación. Cuando creo de sobremanera en el amor y le doy vital importancia en mi vida. Sería como fracasar en el gran momento de tu vida y condenar el resto de ella al olvido.

No quiero dejar de sentir, ni dejar de buscar algo. Quiero volver a emocionarme, a enamorarme, e incluso quiero volver a sentir esa especie de dolor tras un fracaso. No quiero volverme una persona insensible. Pero, ¿cómo hacerlo?, ¿cómo te vuelves a emocionar por algo que nunca llega?. Es difícil mantener la misma esperanza e ilusión cuando todo conduce a apagarla. Sinceramente a veces quisiera saber que me sucede y porqué me siento así.

Tampoco es que no quiera o busque una relación. Lo sigo haciendo, pero ya no siento esa emoción o e ímpetu al hacerlo. Quizá mezclado un poco con alguna depresión o algo así, pero se siente como, si supiera que no lo voy a obtener y que sólo estoy lánzadome al vacío sabiendo que caeré. Como si hubiera perdido la fe. 

¿Cómo dejas de ser indiferente ante ello?, ¿cómo logras volver a conectar y volver a emocionarte?. Incluso más allá de que la vida parece negarse sistemáticamente a lo que busco. ¿Cómo logras perder la indiferencia?, ¿cómo recuperas la pasión por algo?, en especial algo tan importante como eso. Es decir, ¿cómo vuelves a sentir esa emoción?, ¿cómo crees en algo en lo que llevas tanto tiempo soñando?.

En muchos sentidos siento que mi vida no tiene dirección y mucho menos destino, aunque se que parte de ello es propio de la edad y del momento en que me halló en mi vida. Pero se que en éste aspecto que relato no. No debería sentirme tan perdido y tan tonto y tan inútil en ello. 

A veces siento que la respuesta se halla en factores externos a mi, que se hallan fuera de mi control. Pero, sinceramente no sé. Igual y realmente debo aceptar que así va a ser toda mi vida, y tomar esa indiferencia como aquello que me permitirá sobrevivir a todo. ¿Pero ese no es el mejor escenario, verdad?. 

Quizá es una prueba. Deseo que sea la tormenta oscura antes del claro amanecer.

jueves, 31 de octubre de 2013

Diez años con Disney Channel

Hoy es un día ciertamente especial para mi. Igual para muchísima gente va a sonar desde ridículo, exagerado, inmaduro, freaky y otro alerón de calificativos. Pero para mi no. Porqué así como hay personas que entran en tu vida, hay cosas materiales o intangibles que lo hacen y cambian toda tu vida. 

Hace diez años, el 31 de octubre de 2003, Cablevisión México agregó a su parrilla de canales, Disney Channel. La cableoperadora llevaba tiempo anunciando el canal y yo lo esperaba con ansías. En aquel entonces, Disney Channel era un canal premium que sólo estaba disponible en Sky o DirecTV (televisión pudiente, pues). por lo que para mí era algo que deseaba conocer, pues las pocas veces que lo había visto era algo refrescante. 

En aquel tiempo, yo tenía doce años, y pasaba por aquel proceso donde 'ya era muy grande para Nickelodeon y muy joven para MTV', que es como se definió por aquellos años a los tweens o preadolescentes. Para ese tiempo, yo ferviente fan de Nickelodeon empezaba a aburrirme del mismo, cabe señalar que el Nickelodeon de aquel tiempo era muy diferente al actual, que copió mucho de la fórmula de Disney Channel, era mucho más enfocado a la animación y más infantil. Disney Channel llegó como una bocanada de aire fresco. 

Aun recuerdo aquella noche, monitoreando el canal 48 (o algo así) donde se iba a ubicar el canal cuya fecha oficial de abonaje sería el 1 de noviembre. Sin embargo, esa noche cuando puse el canal como a las 11 ya estaba el canal, y estaban transmitiendo Zapping Zone. Aun recuerdo ese primer Zapping Zone con Roger y Julie disfrazados, los episodios temáticos de Halloween de Mano a Mano y Chico Listo y en especial, el episodio 'Gordo and the Girl' de Lizzie McGuire

Ahí me enamoré. Lizzie McGuire fue la piedra angular para que me enamorara por completo de ese primer día con el Disney Channel. Después vendría conocer la entonces programación, reencontrarme con la parte final de Aprendiendo a Vivir, ver el gran bloque de series animadas (Pepper Ann, Recreo, Teamo Supremo, Lloyd del Espacio, Buzz Lighyear Comando Estelar, Recreo, Sabrina, entre otras), las geniales series como Mano a Mano, Chico Listo, Es Tan Raven que en aquel momento no me latía tanto, Amor Fraternal, entre otras. Y claro, el genial Zapping Zone, a quien le hice su propia carta de amor hace un año. 

Disney Channel llegó en una etapa bien rara de mi vida: la de la secundaria. Una etapa que la verdad sea dicha recuerdo con más tristeza que alegría. Fue una etapa donde sufrí de bullying, de saturación académica, de los traumas típicos de la adolescencia, de muchas cosas bien feas. De sentir realmente esa sensación de falta de pertenencia y de abandono. Los vacíos emocionales clásicos de la adolescencia sumados a los propios que cargo de mi vida (y que aun están, aunque mucho menos intensos y mucho más entendidos). 

Por eso le debo tanto, igual suena muy exagerado pero creo que le debo mucho de que mi vida no se haya ido al barranco. Llamenlo manipulación de masas, llamenlo mala manera de solucionar los problemas: pero ante tanto sentimiento, oscuro, o cuando menos difícil de entender: Disney Channel se volvió mi amigo, y más que eso, mi esperanza. Mi 'algún día las cosas van a mejorar', mi 'vas a estar bien' y mi 'aguanta, tu puedes'. Mi esperanza. Ver a esas historias, no tanto por la fantasía, sino por esos sentimientos de amistad, solidaridad, confianza y lealtad. Fueron un bálsamo para mi. 

Ese Disney Channel de entre 2003 y 2006, cambió radicalmente mi vida. Me hizo creer que todo iba a mejorar, creer en mi mismo, y confíar en que las cosas saldrían bien. Lo cual así fue. Esos primeros tres años los recuerdo con especial cariño. 

La tendencia natural sería que hubiera crecido, fuera suficientemente grande para MTV y me volviera un adolescente como cualquier otro. En 2006 entré a la prepa pero sinceramente no pude abandonar Disney Channel. 2006 fue un año de transición también para el canal. El estreno de Hannah Montana y High School Musical, esos monstruos. La consolidación de Es Tan Raven y Zack y Cody: Gemelos en Acción

Disney Channel siguió siendo mi amigo, pero más que mi esperanza era en ese entonces, mi complice de aspiraciones al ser una ventana a la música. En especial a los musicales. High School Musical fue el primer musical del cual me enamoré perdidamente, fue la puerta para que me volviera un fanático de los musicales. Y Hannah Montana fue, como quien realmente expresó lo que yo buscaba en aquel tiempo en la música. Hilary Duff a quién amo locamente me lleva cinco años. Hannah (o Miley) es apenas un año menor que yo, es realmente de mi generación. 

Y otra vez fue un bálsamo, porqué yo no tuve ni el talento, ni el valor para perseguir mis sueños de ser un actor profesional de teatro musical, quizá era muy joven aun, muy herido aun, muy débil para perseguir aquello. Disney Channel fue mi consolación hacia esos sueños que se frustraban. Y también, mucha alegría. 

De 2009 a 2011 fue otro parangón. Fueron mis primeros dos años en la carrera, donde si bien aquellos sueños nunca se han dejado de sentir, al menos se han aminorado, entendiendo que pues no siempre tienes lo que quieres, porqué no tienes las herramientas para. También claro, donde fui entendiendo y dejando que el polvo se amontonará en esa espiral de cosas locas que es la carrera. Para Disney Channel también, fue el cierre de proyectos como Hannah Montana, como Los Hechiceros de Waverly Place, como Zack y Cody

Es así como llegamos a 2013, donde estamos cumpliendo diez años de feliz noviazgo el canal y yo. Hay cosas que ya no me emocionan (Programa de Talentos o Gravity Falls por ejemplo), pero hay otras que me siguen matando de risa como ¡Buena Suerte Charlie!, Austin & Ally o Jessie (y claro, los muy geniales Phineas y Ferb). Aquí seguimos, pues. 

Muchas veces he pensado porque a esas alturas Disney Channel me seguía gustando. Si era algo que supuestamente debía haber superado. Si era algo que emocionalmente ya no era un refugio como antes, si ya 'estaba grande' para eso. Si mi 'inteligencia' era para que viera otras cosas. Y fue una reflexión bastante interesante. 

Si, tengo conflictos con la edad, si, tengo ahí un mini síndrome de Peter Pan, si, a veces creo que hubo cosas de mi adolescencia que no viví, y si, probablemente termine siendo un adultescente. Pero no creo que ninguna de esas tres razones sea por la cual sigo viendo Disney Channel (o al menos no las razones principales), he llegado a la conclusión de que simplemente estoy enamorado de ese humor blanco, bobo, simple, honesto y sencillo. Y estoy enamorado de eso, porque así soy yo.

Mi personalidad así como es muchas cosas valoradas por algunos, también es ñoña, es nerd, es boba, es infantil, es simple, es blanca y es hasta sosa. Si tienen la sana costumbre de leer este blog sabrán que me gustan todo ese tipo de cosas, por eso soy fan de los musicales, por eso amo la música pop, por eso me gustan los cómics, el cine de aventura, la literatura fantástica, las sitcoms, la ciencia ficción. 

No es que los use todo lo anterior como escapes emocionales, o porqué no me guste mi vida. Simplemente estoy enamorado de la capacidad del ser humano para crear mundos con reglas diferentes, con maravillas, con historias épicas, con grandielocuencia, con grandes valores, con muchas risas, con energía, con mucha luz. Por eso sigo llegando a casa, prendiendo el televisor y muero de risa con esas series. Simplemente son catárticas, simplemente me ayudan a liberar la tensión, estrés, enojo o tristeza tras un día. Me ponen en contacto con mi yo más elemental y me hacen sentirme bien.

De alguna manera me reencuentro con mi yo de 12 años, mi yo de 16 años y mi yo de 20 años, y nos sentamos juntos, reímos, nos divertimos, nos reencontramos y recordamos porqué estamos donde estamos. Por eso aún no puedo renunciar a Disney Channel. Porqué aun tras todos estos años, sigue siendo un amigo, ahora un viejo amigo, y además de eso, un refugio, un escondite, un bálsamo, un tiempo para mi solo. Para volver a sentirme bien, sentir que todo va a estar bien, y ponerme de vuelta en paz.

No creo que vaya a tener una columna de veinte años con Disney Channel. No creo que este romance dure con tal intensidad tanto tiempo. Aunque uno nunca debe adelantar vísperas, pues se que nada dura para siempre y algún día ya no me gustará tanto, no tendré tiempo o simplemente me pase como con Programa de Talentos y no conectemos. Pero mientras haya alguna chispa de magia, pues ahí seguiremos, juntos, felices y unidos.

Disney Channel y yo hemos cambiado, hemos madurado, hemos crecido, hemos mejorado, hasta somos más guapos. Sin duda alguna no somos los mismos de aquel 31 de octubre de 2003. Hoy 31 de octubre de 2013 somos muy diferentes, pero nuestras esencias siguen intactas, y por eso el cariño sigue intacto, y la fidelidad sigue fuerte y el amor, quizá no como el de aquel entonces, quizá mucho más razonado y estable, aun existe, aun es fuerte. 

Una vez más, mil gracias por todo Disney Channel. Han sido diez años únicos y maravillosos. Mil gracias por los buenos momentos. Celebremos nuestro aniversario. Y que sea lo que tenga que ser, que el amor dure hasta que tenga que durar. Te quiero. Gracias por ser tan buen 'novio'. Jajaja.

Porque del más chico, al más grande, todos ven Disney Channel. ;)

jueves, 3 de octubre de 2013

Breve disertación sobre la masculinidad.

(Esta entrada inaugura otro tipo de columnas en este blog, más relacionadas con la intimidad del autor que con los fines del blog mismo. Lo aquí expresado son meras reflexiones e impresiones personales, carentes de cualquier rigor de conocimiento y completamente llenas de elementos subjetivos). 

Ultimamente he sentido una necesidad de conocerme con mayor profundidad, y trata de corregir aquello que claramente no ha funcionado y que creo es la causa por la cual, algunos aspectos de mi vida personal se encuentran en franco estancamiento y que de muchas maneras me afectan y lastiman.

Dentro de esta serie de reflexiones realicé un ejercicio con algunos de mis amigos, consistente en preguntarles como visualizarian a mi eventual novio, así como cuál percibían o sentían que era el mensaje que yo mandaba hacía el exterior. En una especie de saber si lo que yo pensaba, era lo que quienes me conocen saben y más aun, cuál era el mensaje que quienes me conocen, perciben.

Los resultados fueron bastante interesantes. En términos llanos, todos coinciden que debo buscar una persona inteligente, que sepa no sólo entender sino compartir tanto mi lado serio como mi lado más chusco o vacuo, que sea un complemento para mi.

Eso me llevo a reflexionar, introspectar y revisar muchas cosas. Así llegue a la conclusión de que uno de mis principales errores radican en el hecho de que nunca he buscado una persona que me complemente, he buscado un igual.

¿A qué me refiero? Nunca he buscado alguien con quien si bien comparta gustos, sea diferente de tal manera que me complemente. Siempre he buscado gente que sea como yo.

¿Porqué? Porqué yo no los veía como mis iguales, los veía como mis complementos.
¿Porqué? Porqué no me aceptaba/reconocía como realmente soy.

Y entonces topé que eso se debe a como concebía y como me hacía ruido mi masculinidad.

Siempre me asumí o me quise ver como 'el fuerte', 'el masculino', 'el dominante','el protector' de la relación. Para ponerlo en mis términos banales me concebía como 'El Príncipe del Cuento', o incluso en términos sexuales como el 'activo'.

Por eso busco aquellos que considero a los que debo proteger, a los que debo ayudar, a los que son más jóvenes que yo, a los que me necesiten, incluso en términos políticamente incorrectos, por eso me fijo en chicos más afeminados, más 'Princesas', más 'pasivos' que yo.

También por eso me hacia mucho ruido, la disonancia entre mi yo serio y mi yo chusco. Y me di cuenta que no es porqué sea un enfrentamiento entre lo intelectual con lo vacuo como yo lo veía, sino porqué era un enfrentamiento entre mi lado chusco, mi lado más gay, mi lado más niña (que además no se ni que tan 'lado' sea cuando impregna o define casi todos los aspectos de mi vida) con esa idea, esa carga sobre lo masculino que debo ser.

Ahí fue cuando caí en cuenta de que fui educado con ciertos estructuras de pensamiento sobre lo que debe ser un hombre, sobre lo que debe ser masculino, sobre lo que debo proyectar hacía los demás. Y no sólo fueron estructuras que me impusieron, fueron estructuras que me creí, que compré, que me bebí completitas. Y que al final me causaban un gran conflicto.

Es horrible darte cuenta que estas enfrentado contigo mismo, cuando no lo creías. Yo jamás pensé que había comprado estos moldes de lo masculino y lo femenino. En mi mente decía 'soy gay, acepté que lo soy, conmigo no funcionan esos  estereotipos de ser hombre, yo nunca tuve conflictos de identidad para aceptarlo'. Falso, no tuve conflictos para aceptar mi orientación sexual, pero tengo conflictos para aceptar mi personalidad que choca con las ideas sociales de lo masculino y lo femenino.

'No importa que sea gay, otra cosa es que sea una jotita, eso si esta mal'. Es una frase que he escuchado muchas veces en mi estructura familiar, y que aunque yo se que rechazaba pensaba que no me importaba. Hasta que caí en cuenta de que me la creí, y eso definía mi comportamiento.
 
Ergo, tengo miedo a asumir y aceptar lo que soy, por las construcciones sobre masculinidad que movían mi vida.

Eso no quiere decir que ahora vaya a asumir el otro rol. No quiere decir que de ahora en adelante vaya a ser 'la Princesa', el pasivo, el necesitado, el protegido de la relación. Porqué sería entrar en la lógica de reproducir otras estructuras de pensamiento (en este caso sobre lo que se considera femenino) sobre como debes ser.

Creo que el punto va a ser destruir esas estructuras que tengo, esas ideas de masculinidad, para así poder aceptarme como soy, y aceptar que si, soy muy inteligente, intelectual y lo quieras, pero también soy muy niña, soy muy chusco, que no puedo combatir que soy mucho lo que la sociedad cataloga como femenino, porqué sería reprimir mi esencia.

Retomando el punto del ejercicio, borrando esas ideas, podré empezar a buscar y hallar otro tipo de gente, que por ejemplo sea inteligente, porqué hasta la fecha rara vez he buscado a  alguien inteligente por huir de una competencia de intelectos, donde mi 'masculindad' saldría herida.

Que por ejemplo sean serios, porqué el serio debo ser yo, no debían ser ellos. Que ellos podrían ser la Princesa de la relación porqué yo era el Príncipe.

Por eso no topaba complementos, topaba iguales. Y los iguales no se pueden juntar porqué no funcionan. Porqué sólo buscaba darle falsos alivios a mi idea de masculinidad, cuando eso me estaba asfixiando y me estaba haciendo rechazar lo que por naturaleza soy.

Pero incluso más allá de las relaciones, romper esas estructuras me llevará a un proceso de estar en paz conmigo mismo. Necesito dejar de criticarme, necesito dejar pensar que estoy actuando muy gay o muy niña, necesito dejar de ser tan duro conmigo mismo.

Y se vuelve muy complicado. Porqué existía una especie de batalla interna dentro de mi donde por un lado algunas ideas y estructuras mías perseguían cual policías Nazis a otros aspectos de mi personalidad porqué consideraba que estaban mal, que eran muy femeninas, que no eran bien vistas en un hombre.

Yo mismo estaba rechazando buena parte de lo que soy, estaba rechazando muchas cosas que me hacen feliz, estaba rechazando una parte importante de mi esencia.

Ya no quiero huir de ser lo que me mueve, por culpa de las telarañas y moldes que me impusieron y yo alimenté y fortalecí. Necesito ser lo que soy, y entonces mostrarlo sin ataduras y sin miedo a que la sociedad y yo mismo, me catalogue de 'masculino' o 'femenino'.